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Akenatón y Nefertiti con sus hijos

ca. 1.360 a.C.
Relieve en piedra caliza - 32.5 x 39 cm. Procedente de Tell-el-Amarna

Museo Nacional, Berlín

Amenofis IV, por razones que varían entre sus convicciones religiosas y sus conveniencias en el ejercicio del poder, realiza una profunda transformación religiosa y política; rompe con el poderoso clero de Amón, confiscando sus propiedades y templos, e impone a sus subditos el culto a un dios único de estirpe solar, Atón, cambiando su propio nombre por el de Akenatón. Traslada la capital a una nueva ciudad, urbanísticamente planeada, Tell-el-Amarna, y establece una nueva relación entre el soberano y el dios en la cual él es el único oficiante.

Esta revolución política y espiritual - Amenofis es el descubridor de la idea del monoteísmo, por lo que ha sido llamado el "primer profeta" y "el primer individualista de la historia universal" - tiene también sus manifestaciones en lo artístico. Akenatón es el primer innovador consciente del arte; él es el primero en hacer de la representación naturalista un programa intencionalmente opuesto al estilo tradicional e impone y enseña a sus artistas una nueva sensibilidad y un nuevo interés por la verdad. Bek, su escultor jefe, añadía a sus títulos, el de "discípulo de Su Majestad".

Baste como ejemplo, esta piedra de altar en la que se ve al dios Atón representado por un disco solar con múltiples rayos terminados en manos, una de los cuales sostiene las llaves de la vida frente a la nariz del faraón; éste, representado a la izquierda, es el oficiante del dios, no hay clero intermedio. Lo realmente nuevo es que el faraón aparece aquí con su familia, en una escena ritual y familiar a la vez. Nada hay en ella de la dignidad rígida con que eran representados los faraones anteriores. Pero a pesar de todas las innovaciones, ciertas reglas tradicionales como la "ley de la mayor superficie" o las proporciones, que deben estar de acuerdo al rango social del retratado, siguen en vigencia.



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