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Filipo II de Macedonia

(383 a.C. - 336 a.C.)
Cabeza en mármol; s.I a.C.; copia romana.
Museo Vaticano

Rey de Macedonia y padre de Alejandro Magno, Filipo conquista Grecia derrotando a tebanos y atenienses en la batalla de Queronea, poniendo así fin a la democracia griega. La pérdida de esa condición de "ciudadano", con libertades y derechos respetados por sus gobernantes, (y que tanto enorgullecía a los griegos haciéndolos sentir diferentes de los demás pueblos que eran súbditos de un rey despótico, –razón, entre otras, por la que llamaban "bárbaros" a todo el que no fuera griego–), produjo, ciertamente, cambios en la cultura y en el arte griegos pero no trajo aparejada su decadencia; por el contrario, con la expansión imperial producto de las campañas de Alejandro Magno, que lo sucede en el trono, esa cultura se extiende por todo el Cercano Oriente y África, "helenizando" buena parte del mundo antiguo. El arte de este período, llamado "helenístico", reemplaza la serenidad, equilibrio y belleza ideal del arte clásico por la fuerza dramática, el movimiento y la representación del hombre en toda su particular dimensión humana



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