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Melquisedec, Abraham e Isaac, Moises y Samuel

Detalle del Pórtico norte del transepto
Catedral de Chartres; Francia; 1194

Mientras las esculturas románicas aparecen más rígidas y sólidamente incorporadas a la estructura arquitectónica, en las catedrales góticas estas figuras parecen tener mayor vida, movimiento, solemnidad, expresividad y están más separadas de la arquitectura que les sirve de soporte, adquiriendo así una relativa independencia de aquella. Sus vestiduras trasuntan la presencia de un cuerpo bajo ellas; hacen suponer que el artista trabajó con modelos vivos. Cada una está representada con un símbolo que la hace reconocible para quienes conozcan la historia sacra así como su expresión refiere a dicha historia; de este modo los predicadores explicaban a los fieles los acontecimientos en los que estos personajes aparecen en la Biblia y sus emblemas permitían a los creyentes comprender su mensaje. En esta porción del lateral derecho del pórtico, vemos a Melquisedec, «sacerdote del Dios altísimo» (Génesis 14, 18), con el cáliz y el incensario sacerdotal; Abraham con su hijo, dispuesto al sacrificio (Génesis 22, 1 - 18); Moisés, con las tablas de la Ley (Éxodo 31, 18) y la columna con la serpiente de bronce que le sirvió para sanar a los israelitas; Samuel con el puñal y el cordero; (Samuel 1, 25). En conjunto, las esculturas y los vitrales de una catedral gótica constituyen una completa corporización de las enseñanzas de la Iglesia.



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