Edgar Degas



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Edgar Degas
En un café o El ajenjo

1876
Óleo sobre tela; 92 x 68 cm

Edgar Degas (1834 - 1917) era un poco mayor de Renoir y Monet; pertenecía a la generación de Manet y, igual que él, aunque simpatizaba con los propósitos y búsquedas de los impresionistas, no mantuvo una integración plena con el grupo, dado que su sensibilidad lo llevaba por un camino, en muchos aspectos, diferente.

Edgar Degas
Clase de Danza

1874
Óleo sobre tela; 65 x 81 cm

A Degas le interesaba el dibujo, el espacio, la solidez de las formas, elementos que los impresionistas dejaban de lado en su preocupación por los efectos de la luz sobre los objetos. También, a diferencia de los impresionistas, le agradaba más captar la vida en los espacios interiores antes que al aire libre. Los cafés y cabarets de París, las pensiones y talleres de los suburbios, son escenarios frecuentes en sus obras; pero el balet, sus funciones, los ensayos y las clases de danza fueron su tema predilecto y objeto de muchos de sus mejores lienzos. Otra diferencia con sus amigos de Café Guerbois es su técnica de realizar cantidad de dibujos y estudios previos y terminar sus obras en el taller.

Edgar Degas
La tina

1886
Pastel sobre cartón; 69 x 83 cm

En el balet, Degas «...tuvo ocasión de ver cuerpos en todas las actitudes y desde todos los ángulos. Mirando el escenario desde arriba, vería a las muchachas danzar, o descansar, y estudiaría los escorzos difíciles y los efectos de la luz de las candilejas en el modelado de la forma humana. (...) No existe nada anecdótico en los cuadros de Degas; a él no le interesaron las danzarinas proque fueran muchachas bonitas, ni parece que se preocupara por sus estados de ánimo, ya que las observaba con la misma desinteresada objetividad con que contemplaron los impresionistas los paisajes en torno a ellos. Lo que el importaba era el juego de la luz (pero artificial) y la sombra sobre las formas humanas, y ver de qué manera podía lograr sugerir el movimiento o el espacio.»[1]

Edgar Degas
La estrella o La bailarina en escena

1878
Pastel sobre papel; 60 x 44 cm

La audacia en la composición de las escenas, las figuras cortadas por el borde del cuadro o por algun elemento del ambiente —influencia de las estampas japonesas que los artistas del círculo de Manet coleccionaban avidamente— son características revolucionarias en la obra de Degas, que se oponen drásticamente a las reglas de composición académicas.

Edgar Degas
Escuela de Danza

1873
Óleo sobre tela; 48.3 x 62.5 cm

Nacido en el seno de una acaudalada familia de banqueros, emparentada con la nobleza italiana, Hilaire Germain Edgar Degas abandonó la carrera de Derecho para dedicarse al arte y en 1855, ingresó en la Escuela de Bellas Artes, en el taller de Louis Lamothe, un discípulo de Ingres. Allí desarrolló la gran maestría para el dibujo que sería una de sus principales características. Hacia 1868 comienza a frecuentar al grupo de Manet y participa de las reuniones del Café Gerbois. Durante la guerra franco-prusiana de 1870 - 1872, fue movilizado y sufre una lesión en la vista que, años después, será la causa de una gradual pérdida de la visión. Suele atribuirse a esta afección el que, a partir de los años '80, se volcara con preferencia a técnicas que no requerían gran agudeza visual: el pastel y la escultura; lo cierto es que su obra pierde precisión en los detalles y en la línea y gana en cromatismo y expresividad.

Edgar Degas
La tina

ca. 1880
Bronce

A pesar de las diferencias con los impresionistas, Degas expuso en siete de los ocho salones organizados por ellos, incluyendo el último de 1886. En vida no llegó a disfrutar de la fama y el reconocimiento que su dimensión como artista merecía; murió casi inválido y al borde de la ceguera, en 1917; recién después de muerto su obra comenzó a alcanzar la valoración a la que era acreedora. Había demostrado que los principios de la nueva pintura, impulsados por el impresionismo, lejos de abandonar la corrección en el dibujo, planteaba problemas plásticos que requerían de un auténtico maestro de la línea para solucionarlos.


[1] -- Ernst H. Gombrich, La Historia del Arte contada por E.H.Gombrich; Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1999; pag. 537.



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