Francisco de Goya



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Francisco de Goya
Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808

1814
Óleo sobre tela; 266.1 x 345.4 cm

Francisco de Goya nació el 30 de marzo de 1746 en Fuendetodos, pueblo situado al sureste de Zaragoza. Fue uno de los seis hijos de José Goya, maestro dorador, y Gracia Lucientes, de familia de hidalgos aragoneses. En 1750 comenzó a estudiar en las Escuelas Pias de Zaragoza, donde conoció a Martín Zapater, quien fue su compañero y amigo durante toda su vida. Comienza su formación como pintor en el taller de José Luzan, aproximadamente a los 13 años, copiando incansablemente para aprender de los grandes maestros que le habían precedido. En Zaragoza, también recibiría las enseñanzas del bohemio Juan Andrés Merklein, suegro de Francisco Bayeu, pintor de cámara del rey Carlos III, y las de Luis Eraso. En estos talleres, aprende lo esencial de las escuelas italianas: el sentido de la composición; el estudio sistemático de las estampas venecianas y romanas; y un cromatismo donde los ocres y tostados son de particular importancia; estas serán las características fundamentales de sus primeras obras.

Francisco de Goya
Autorretrato

1790 - 1795
Óleo sobre tela; 42 x 28 cm

En 1764, Goya va a Madrid para presentarse al concurso de la recién creada Academia de Artes de San Fernando. Obtiene un discreto segundo puesto tras Gregorio Ferro, un pintor mediocre, discípulo y seguidor de Rafael Mengs, primer pintor de cámara de Carlos III. Tras esta decepción, recibió apoyo y ayuda, del que luego sería su cuñado, Francisco Bayeu, quien le impartió clases en su taller. En este estudio permaneció hasta 1770. Por medio de Bayeu, ya pintor de la Corte, tuvo acceso a las colecciones reales, y ahi debió de iniciarse su admiración por Velazquez. Las pinturas de esta época son pesadas y pastosas; su obra juvenil fue rechazada por el propio autor, que en 1808, exclamó al verlas: "!no digáis que eso lo he pintado yo!." En 1770, por sus propios medios se fue a Roma; estudia la técnica de los viejos maestros y la Academia de Parma le concede un segundo premio por un cuadro hoy desaparecido, "Anibal cruzando los Alpes". A su regreso de Italia, vuelve a Zaragoza, donde Ventura Rodríguez, el escultor Ramírez y otros muchos artistas, están acometiendo grandes obras de remodelación de la Santa Capilla, en la Basílica del Pilar. Le es adjudicada a Goya, tras concursar con otros pintores, la decoración pictórica de la Bóveda del Coreto. En esta obra es manifiesta la influencia de Bayeu y, por otra parte, se anuncia ya en ella una constante en su obra posterior, la técnica de pincelada rápida, en grandes masas abocetadas, con juegos de luces y líneas, que posteriormente harán que su obra sea tan expresiva y dinámica.

Al finalizar el Coreto, se le encomendó la decoración de la Capilla del Palacio del señor de Sobradiel, Joaquín Cayetano Cavero, pinturas realizadas en lienzo sobre muro, en 1920 se pasaron a lienzo; de este conjunto destaca "El Descendimiento", Museo Lazaro Galdeano, Madrid, y "El Sueño de San José", Museo Provincial de Bellas Artes de Zaragoza. En 1773, el 25 de Julio se casa en Madrid con Josefa Bayeu, hermana de su profesor. En esta época, ayudado por su cuñado, comienza a trabar conocimientos con familias importantes de la Corte, y a recibir los primeros encargos de retratos. En 1774, regresó a Zaragoza, su misión era la de pintar la serie "Vida de la Virgen" en La Cartuja de Aula Dei, monumental conjunto de frescos desarrollados a lo largo de la nave y la iglesia del convento. A instancias de su cuñado Bayeu, Mengs, primer pintor de Cámara, llama a Goya de nuevo a Madrid para encomendarle la realización de cartones para tapices que serán tejidos por la Real Fabrica de Santa Bárbara. Realizó nueve escenas de caza, destinadas al comedor del Príncipe de Asturias. En 1775, nace su primer hijo, Eusebio Ramón. Al año siguiente, junto a Ramón Bayeu y José del Castillo, solicita ser nombrado pintor del Rey, se desestima su petición y las de sus compañeros, pero en cambio, se le encarga una nueva serie de tapices, recibiendo al año un salario de 8.000 reales.

Francisco de Goya
Retrato de María Teresa de Borbón y Vallabriga

1783
Óleo sobre tela; 132.3 x 116.7 cm

En estos tapices, se va distanciando de las influencias de Bayeu y de Mengs, acercandose más al estilo de Tiépolo y creciendo su admiración por Velazquez; las obras del genial sevillano constituyeron sus primeros grabados, de los que hoy conocemos 17. Durante estos años, continua en Madrid, naciendo en 1776(?) su segundo hijo Vicente Anastasio. Goya, ya en 1779, solicita la plaza de primer pintor de Cámara, puesto que finalmente es adjudicado a Mariano Salvador Maella. Su trabajo como pintor en estos años, suponía una contradicción con su espíritu creador, al tener que ajustarse a los deseos de sus clientes y al gusto de la época; ello le fue creando un estado depresivo, y ya en 1777, se habla de una grave enfermedad. Es posible que recibiera tratamiento psiquiátrico, pues esta documentado que en 1773, primero una tía materna y posteriormente un primo, estuvieron ingresados en "El Manicomio" de Zaragoza, y que Goya los había visitado y entablado largas conversaciones con algunos de sus médicos, a los que acudiría para ser tratado de su depresión.

En 1780 es nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el cuadro "Cristo en la Cruz" (Museo del Prado) es su obra de recepción. En ese año nace su hijo Francisco de Paula, conoce a don Gaspar Melchor de Jovellanos y junto a su cuñado Bayeu, recibe el encargo de la decoración de las bóvedas de la Basílica del Pilar. Por mediación de Bayeu, firma un contrato por una suma de 60.000 reales, por realizar las pinturas de una sola cúpula. Presenta los bocetos en la obra del Pilar, son aceptados y comienza a pintar de forma febril, sintiendo que esta realizando los sueños de su juventud, hasta que a principios de diciembre comienzan los incidentes con su cuñado y algunos clérigos amigos de Bayeu. Es amonestado, se le pide más riqueza de colorido, se le objetan los pliegues y la mala calidad de la pincelada. Es evidente que su cuñado esta tratando de enfrentarle con los clérigos para lograr que abandone su personal estilo y vuelva a pintar según el "estilo Bayeu". Goya encolerizado, protesta acaloradamente pero un cartujo amigo de Goya interviene para hacerle entrar en razón, y rehace, a pesar suyo, los bocetos según el estilo de su terrible cuñado. El 30 de Mayo, una vez acabado su trabajo parte para Madrid, muy encolerizado con Bayeu y con todo el clero aragonés. Este fresco anuncia ya las audacias de la cúpula de San Antonio de la Florida, pintadas veinte años mas tarde; es una obra maestra de composición atrevida y con una gran maestría técnica y de color. Durante su viaje a Roma, había aprendido muy bien las lecciones de sus predecesores, en particular de Miguel Ángel.

Francisco de Goya
Cristo en la Cruz

1780
Óleo sobre tela; 253 x 153 cm

Instalado otra vez en Madrid, recibe de Carlos III el encargo de un lienzo para el altar de San Francisco el Grande; se trata de un boceto de San Bernardino de Siena, de unos cinco metros por tres que será colocado en el altar en enero de 1783; sin embargo no es hasta el 8 de diciembre de 1784 cuando el rey va a una misa solemne y ve la obra de Goya. Tres días mas tarde, recibe gran numero de felicitaciones de todas partes. A finales de septiembre de 1783, escribe a su amigo Martín Zapater a Zaragoza, (con quien siempre mantuvo un contacto epistolar), que regresa de la residencia de don Luis, hermano menor de Carlos III, en Arenas de San Pedro, donde ha pintado el retrato de don Luis, el de su esposa y sus dos hijos, con gran éxito. Luego en Octubre de 1784, volvería otra vez a Arenas de San Pedro para pintar el retrato ecuestre de doña Maria Teresa Vallabriga; esposa morganática y 22 años menor que don Luis, y la "Familia de Don Luis", una de las primeras grandes obras maestras del pintor. Realiza también el retrato de Ventura Rodríguez y nace su hijo Javier, el unico que sobrevivirá.

Goya comienza a alcanzar gran notoriedad, los grandes personajes ilustrados de la Corte, comienzan a descubrir el arte y la gran maestría del zaragozano, encargandole diversos retratos. Posan para él grandes dignatarios cortesanos como el Ministro de Hacienda, Miguel de Murquiz, Ventura Rodríguez, la condesa de Benavente y la duquesa de Osuna; tampoco le faltaron los altos mandos militares como, por ejemplo, el almirante Mazarredo. Los honores y recompensa a sus esfuerzos le llegaron el día 18 de marzo de 1785, fue nombrado subdirector de pintura de la Academia de San Fernando. Un año después el 25 de junio de 1786, junto con Ramón Bayeu, fue nombrado pintor del rey con un sueldo de 15.000 reales al año. Coincide el reconocimiento del genial pintor con una época en la que ya ha alcanzado una gran madurez pictórica, a lo que ahora le va a acompañar su reconocimiento social. Carlos III, le encargó tres cuadros para la decoración de la iglesia de Santa Ana de Valladolid, pero al mismo tiempo, dejándose llevar de esa dualidad de su carácter, Goya pinta escenas de gran populismo, reflejando la vida madrileña; las famosas obras: "La pradera de San Isidro", "La gallina ciega" y "La era".

En diciembre de 1788, muere Carlos III y sube al trono Carlos IV y Maria Luisa de Parma, su esposa. Ésta comienza a colocar a sus favoritos, en primer lugar al joven guardia de Corps, Manuel Godoy, del que siempre se ha dicho que fue su amante, que obtiene un encumbramiento acelerado. Goya, gracias a la protección del rey y de su amigo Jovellanos, es nombrado pintor de Cámara el 30 de abril de 1789. En estos días se van a producir las primeras escaramuzas de la Revolución Francesa, Luis XVI, primo del rey de España, le esta pidiendo secretamente ayuda y después del 14 de julio de 1789 piensa en venir a España a refugiarse. Mientras tanto Goya, muy alegre por su ascenso, pinta numerosas series de retratos de Carlos IV y de Maria Luisa, aunque recibe menos encargos de los grandes señores que estaban seriamente preocupados por sus inversiones económicas y por la tormenta política que se avecinaba. La reina Maria Luisa detesta al grupo de cortesanos, simpatizantes de las ideas liberales que provocaron los acontecimientos revolucionarios en Francia (ideas con las que Goya también simpatizaba), entre los que se cuentan varios amigos de Goya: Cabrarrus, Jovellanos y Floridablanca. Rápidamente la corte cae en la cuenta que quien manda en España es la reina y no el rey. El 25 de junio de 1790, es detenido Cabarrus, sin dar ninguna razón; Jovellanos acude rápidamente a ayudar a su amigo que será exiliado a Gijón, donde estuvo confinado 7 años. También Goya es enviado a Valencia en julio de 1790 a "tomar los aires marítimos". El alejamiento no durara mucho, en octubre se encontraba en Zaragoza, realizando el retrato de su amigo Zapater. En Navidades regresa a Madrid y se encuentra con que sus protectores han desaparecido y ha sido denunciado ante el rey por Maella, pintor de cámara; escribe a su amigo Zapater "este asunto me revuelve las tripas". El clima político es muy difícil, se prohíbe incluso la Enciclopedia, estudiar en otro país... además muere su hijo mayor de viruela; toda esta constelación de acontecimientos vitales desagradables hacen que el pintor caiga en una profunda depresión. En este año terminará el boceto de "La boda", el mayor cartón para un tapiz, destinado al despacho del rey en el Escorial, y "El pelele", ambos llenos de una aguda sátira burlesca.

Francisco de Goya
Pequeños gigantes

1791 - 1792
Óleo sobre tela; 137 x 104 cm

Mientras en Francia es detenido el rey, fugado en Varennes, y se firma la Primera Constitución francesa, en España se persigue hostilmente a todo lo que huela a liberalismo. En febrero de 1792 Floridablanca es reemplazado por el viejo conde de Aranda, quien a su vez es destituido en el mes de noviembre por el favorito de la reina, Manuel Godoy de 25 años de edad. En Agosto de 1792, es destronado y detenido en el Temple el rey de Francia. España teme que la guerra declarada por La Republica francesa al Imperio germánico, llegue a la Península y se extreman las medidas represivas frente a los liberales españoles, con los cuales Goya simpatizaba. En estos años, hay un silencio total sobre sus actividades, ni siquiera escribe sus habituales cartas a su amigo Zapater; solo se conoce un informe sobre las enseñanzas de la pintura, remitido a la Real Academia de San Fernando; después silencio total hasta el 17 de enero de 1793, en que dice que está enfermo, en cama desde hace dos meses, en la ciudad de Sevilla y que alli ha recibido permiso del rey, para ir a Cádiz a casa de Sebastián Fernández. Los historiadores especulan ampliamente con esta enfermedad de Goya; se hace alusión a su "poca cabeza", refiriéndose quizá a que padecía una enfermedad venérea, pues era de sobra conocida su promiscuidad sexual; también padeció una depresión, con estupor, delirios alucinatorios, vértigo, adelgazamiento y quedó sordo como consecuencia de toda esta constelación de síntomas, aunque también se ha sugerido que fuera a causa de una intoxicación producida por el plomo de sus pinturas. No era raro que los pintores sufrieran trastornos, o incluso perecieran envenenados, debido a un manejo poco ciudadoso de algunas sustancias peligrosas con las que debían preparar sus colores. En el verano de 1793 Goya regresa a Madrid; aunque consta que ni "sus ruidos en la cabeza" ni su sordera han mejorado; parece que se autoimpone la tarea de pintar, como terapia para sus desajustes emocionales.

Mientras en Francia se produce la ejecución de Luis XVI y de Maria Antonieta, en Madrid se realizan solemnes funerales; esto aceleró y precipitó las malas relaciones entre Madrid y la Republica, declarándose la guerra entre España y Francia el día 7 de marzo de 1793. La guerra comenzó de forma favorable para las tropas españolas, pero lo cierto es que después Francia invadió el Pais Vasco, conquistando San Sebastian en 1794 y en el 95, las ciudades de Bilbao y Victoria, poniendo en peligro la integridad de Navarra. Entonces Godoy determinó de forma unilateral firmar la paz en Basilea el 22 de junio de 1795 con la Republica Francesa. Por esta paz Carlos IV, a espaldas de las otras monarquias europeas, reconocía La Republica y ésta a su vez, devolvia los territorios ocupados durante la guerra; España tuvo que entregar a Francia la isla de Santo Domingo, como indemnización por daños de guerra. Godoy salió fortalecido de esta guerra y fue nombrado Príncipe de la Paz. Sin embargo, comienzan las primeras manifestaciones de oposición al Favorito. Goya parece ser que tenía una relación amorosa, por esta época, con Pepita Tudor, la que "cedió" a Godoy, se ha dicho que a cambio de la libertad de algún amigo liberal; Pepita Tudor fue amante de Godoy, probablemente desde 1796 hasta la muerte de la condesa de Chinchón (su esposa) en 1828, entonces se casó con ella, tuvo dos hijos y en 1835, Pepita le abandonó llevandose con ella todos sus bienes.

Francisco de Goya
La maja desnuda

1800
Óleo sobre tela; 97 x 190 cm

La segunda casa importante de la nobleza española, despues de la del Rey, es la de los duques de Alba; en 1794, Goya escribe a su amigo Zapater sobre la amistad que le une con la joven duquesa de Alba. Es en 1795, cuando pinta un cuadro del duque de Alba (en el Prado) y de la duquesa (col. duques de Alba). Este mismo año gana la plaza de director de la Academia de San Fernando, con lo que adquiere gran prestigio social y mejora aun más su situación económica. Esto le abre de par en par las casas de las familias mas importantes de la Corte; se cuenta que en este año tenia habitación privada instalada para su uso en la Casa de Alba y gran familiaridad tanto con el duque como con su esposa. Los escritores romanticos franceses han inventado la historia de los amores compartidos entre el pintor y la duquesa, la leyenda se ha extendido novelandose y llevandose al cine en multiples ocasiones, pero ningún documento escrito aporta alguna prueba al respecto. El hecho es que pasa grandes temporadas en Andalucia en compañia de los duques; el duque muere en Sevilla en junio de 1795, Goya estaba con ellos y marchó con la joven viuda (tenia 35 años), al palacio que ésta tenía en San Lucar de Barrameda (Cadiz), permaneciendo allí hasta 1797. Se sabe que estuvo enfermo, sufrio de alucinaciones tanto visuales como auditivas y fué la duquesa quien lo cuidó, dando ello pie a la leyenda de los amores entre ambos, y aun a otra, novelada en varias ocasiones, que relata que Goya realizó para, y con la duquesa por modelo, las dos celebres majas, la una desnuda y la otra vestida.

Francisco de Goya
La maja vestida

1801 - 1803
Óleo sobre tela; 95 x 190 cm

La "Maja vestida" la tenia colocada tapando a la desnuda, que por un complicado y secreto artilugio, podia ponerla al descubierto y solo la enseñaba a las personas mas allegadas. Esta precaución tomada para evitar la persecución de la Inquisición, tanto hacia Goya por "liberal", un hecho real, como hacia la duquesa, a quien la reina Maria Luisa envidiaba, espiaba y quería aplicarle una severa humillación, lo que también es cierto. Lo realmente documentado es que Godoy, hacia 1802 o 1803, las tenia en su palacio de Vistahermosa, las mostró a varias personas y es verdad que sólo se mostraba la "Maja vestida" teniendose que activar el mencionado mecanismo secreto, para que se pudiese contemplar a la "Maja desnuda". Algunos estudiosos, como Madrazo o Salas (ambos directores del Prado), han afirmado que se trata de los cuerpos de dos mujeres distintas, ninguno de ellos el de la duquesa, además están pintadas en época diferente de su evolución pictórica. Se supone que fue el propio Goya el que mintió, y dijo que se trataba del cuerpo de la duquesa, cuando se vió perseguido por la Inquisición, con motivo de haber pintado este desnudo, (obra cuya existencia salió a la luz al caer en desgracia Godoy). Goya regresa a Madrid con tres cuadros de la duquesa y una serie de dibujos muy interesantes, tomados del natural; se siente enfermo y por tal motivo dimite como presidente de Real Academia de San Fernando.

Francisco de Goya
La Duquesa de Alba

1797
Óleo sobre tela; 210.2 x 149.3 cm

Francisco de Goya
Que se la llevaron!

1797
Lámina 8 de la serie "Los Caprichos"; edición 1868
Aguafuerte, aguada y punta seca; 21.8 x 15.3 cm

La situación política española era particularmente agitada a fines del siglo XVIII. Godoy al firmar la paz con Francia, condujo al país a una alianza militar contra Inglaterra, poniendo a toda la política exterior española bajo los dictados de Francia, situación que se prolongaría hasta 1808. España emprendió la guerra contra Inglaterra, que se desarrolló en dos periodos 1796-1802 y 1804-1808, y finalizó con la terrible derrota de Trafalgar. Además, España apoyó a Francia contra Portugal, merced a un pacto secreto del ambicioso Godoy con Napoleón que se comprometió a nombrarle rey del sur portugués; se firma el armisticio que pone fin a la guerra llamada de Las Naranjas, se estipula que Portugal cierre sus puertos a los ingleses y ceda Olivenza y otras plazas fronterizas a España. Mientras, la economía española se resiente con los excesivos gastos motivados por estos conflictos bélicos y crece el descontento popular; los enemigos de Godoy conspiran contra él; para aliviar la situación de las arcas reales, a la Iglesia se le imponen impuestos especiales, lo que motiva a los clerigos a incentivar el malestar popular desde sus pulpitos y dirigir las iras de las gentes hacia la figura de Godoy. Los reyes, tratando de remediar la situación, hacen que dimita su Favorito durante unos meses, solo aparentemente, porque continúa gobernando y moviendo desde las sombras todos los hilos del estado. Ante todo este malestar político-social, Goya se expresa con sus herramientas; inicia en 1797 una serie de grabados al aguafuerte, que llamará "Los Caprichos", y que puso a la venta, en el mes de febrero de 1799, en la tienda de un perfumista, ubicada bajo su domicilio en la calle del Desengaño 1. Se vendieron 27 libros, pero tuvo que retirarlos de la venta porque le avisaron que la Inquisición estaba conspirando para procesarle por el contenido de su obra, despiadada critica de los vicios y mentiras de los humanos. Godoy, con quien mantienía una estrecha relación por sus dos amigas comunes, Pepita Tudor y la Duquesa de Alba, le protege, deteniendo las intenciones del Ministro de Gracia y Justicia y de la Inquisición; años mas tarde, en 1803, Godoy hace que entregue estos grabados a la Calcografia Real, a cambio de una pensión vitalicia para su hijo de 12.000 reales. Recién en 1855, la Inquisición consentirá en que se publiquen; Goya se quejó amargamente muchas veces, de que su obra no pudiese ser editada.

Francisco de Goya
Que sacrificio!

1797 - 1798
Aguafuerte y aguada; 20.1 x 15.1 cm

Francisco de Goya
El sueño de la razón produce monstruos

1797 - 1798
Aguafuerte y aguada; 21.6 x 15.2 cm

Al tiempo que realiza "Los Caprichos", pinta su obra de decoración mural más importante, la Cupula de San Antonio de la Florida, en Madrid, y una serie de importantes retratos: el Duque de Osuna, Altamirano, el general Urrutia; este fue el año más fecundo de su productiva vida. En 1800, fue nombrado junto con Salvador Maella, primer pintor de Cámara y siguió haciendo diversos retratos; los mas importantes por su belleza y perfección técnica, son el retrato de la Condesa de Chinchón, la esposa de Godoy, y varios retratos individuales del rey y sus familiares, a los que finalmente reunió en la monumental obra "La Familia de Carlos IV", expuesta en el Prado como una de las joyas de este museo. Cuadro que a cualquier observador le dice mas sobre la psicologia y las relaciones de sus miembros que cualquier tratado psicologico, ello no pasó desapercibido a la reina Maria Luisa que se enfrentó con el pintor, y manifestó abiertamente el malestar de ella y el rey, en junio de 1801, cuando finalizó la obra. Debido a esta obra, se le retira el favor real y la aviesa Maria Luisa dirige sus intrigas tanto a Goya, como a la que supone su amada, la duquesa de Alba, quien muere repentinamente un año después.

Francisco de Goya
La familia de Carlos IV

1800 - 1801
Óleo sobre tela; 280 x 336 cm

Finalizada la "Guerra de las Naranjas", pinta un retrato al gran triunfador de esta contienda Manuel Godoy, en el que no se esforzó en destacar los rasgos psicologicos del personaje, cuadro que se conserva en La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se podrían dar muchísimas interpretaciones a este tratamiento tan peculiar, desde sus muchas afinidades psicologicas, amistades, o temor político. En estos años pinta a los personajes más granados de la alta sociedad de la época. Goya es un hombre muy rico, con su dinero hace inversiones en la banca de San Carlos, en compañia de sus amigos, también lleva una vida lujosa, vistiendo muy elegantemente a la moda de Paris, con grandes carruajes y codeándose con los mas altos personajes de la Corte, con los que mantiene una relación de amor-odio; con los que le desagradaban, se permite acentuar su sordera y le tenian que escribir en un cuadernillo que siempre llevaba consigo; a las personas mas queridas les leia los labios; a veces era tremendamente acido y sarcástico, diciendo verdades criticas a personas altaneras y soberbias, que lo aceptaban por venir de un gran genio loco y, como tal, se daba el lujo de decir todas las verdades. Sus amigos liberales le encomendaron en numerosas ocasiones, mensajes para el todopoderoso Godoy, a quien todos odiaban, temian y ninguno se atrevia a decirle nada, no fuera a caer sobre él un terrible castigo; la única persona capaz de comentarle las críticas del pueblo dirigidas tanto a él como a la familia real era Goya.

Francisco de Goya
Entierro de la Sardina

ca. 1816
Óleo sobre tela; 82.5 x 62 cm

En 1805, casa a su hijo Xavier con Gumersinda Goicoechea, hija de una adinerada familia aragonesa, les regala una casa cercana a la suya, retrata a ambos y es un año muy feliz para el, pues tanto Goya como su esposa aman profundamente a este hijo, el único hijo que les vivio; fallecieron cinco recien nacidos o muy niños, y su esposa tuvo numerosos abortos. Goya, que era muy amante de los niños, lo sufrió con intensos sentimientos de culpa por su promiscuidad sexual, hecho normal y habitual en la época. Al año siguiente nace Marianito, único nieto del pintor, a quien pintaría en numerosas ocasiones a lo largo de su vida, y profesara autentica veneración, llamándole "la octava maravilla del mundo". En 1806, ademas de ser el retratista de la gran burguesia adinerada, se revela un nuevo aspecto del pintor. "La detención del bandido Maragato" la pinta en seis cuadros a la manera de un reportero del siglo XX. En 1807 el príncipe heredero, Fernando VII, aconsejado por algunos personajes cercanos, intriga contra sus padres y su odiado Godoy, y comete la imprudencia de llamar a Napoleón para deponerlos. El 18 de marzo se produce "el Motin de Aranjuez", la casa de Godoy fue incendiada, asaltada y a punto estuvo de ser asesinado, por los partidarios del principe Fernando, - circunstancia en la que sale a la luz la existencia de las Majas de Goya -. Godoy huye a Francia y le siguen los reyes; Carlos IV abdica a favor de su hijo Fernando VII el día 23 de Marzo. La muchedumbre madrileña engañada e ingenua festeja la llegada al trono del Fernando VII, y acoge a Murat con gran alegria. Napoleón, que tenía declarada la guerra a Portugal y parte de su ejercito instalado en la Peninsula, atrae hasta la frontera a Fernando VII, y en Bayona le impone abdicar en su padre Carlos, y luego a éste en Napoleón, que a su vez otorga el reino a su hermano José Bonaparte. La noticia de estos hechos provoca la insurrección popular del "Dos de Mayo", violentos motines estallan en Madrid (descritos genialmente por Benito Perez Galdós en sus Episodios Nacionales) y el 3 de mayo son cruelmente reprimidos por Murat. En 1814 Goya inmortaliza estos sucesos en dos obras geniales, "Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808" y "El dos de Mayo". La insurrección popular se propagó rapidamente por toda España, dando lugar a ejércitos de guerrillas y diversas batallas. El pueblo entabló una guerrilla feroz y sin cuartel contra el invasor, pero la aristocracia y los intelectuales se dividen, unos son españolistas, mientras a otros les atraía la idea de cambio de Régimen, modernización del país y se colocan del lado de José Bonaparte; se les llamará "los afrancesados". Goya, en compañia de algunos de sus amigos, apoyan al rey José, y a sus ideas innovadoras; a José Bonaparte le retrató en 1808, quien le concede la "Berenjena", insignia de altos méritos impuesta por el rey frances. Viaja a Zaragoza y allí vió los horrores de la guerra; le conmocionan y obsesionan de tal forma que comienza a grabar la serie, "Los desastres de la guerra", como grito ante sus horrores y el martirio que inflige a cada individuo, a menudo víctima inocente y pasiva; casi todos los grabados de la serie retratan a estos inocentes, muy pocos a los militares y algunos a la Inquisición. El más famoso es el conocido "Entierro de la sardina", (del que hizo una versión al óleo), lleno de sobreentendidos políticos y criticas a la todopoderosa Inquisición y a los clerigos perezosos e ignorantes. Esta serie es la obra de un hombre que ha dejado de creer en la bondad esencial de la naturaleza humana.

Francisco de Goya
La procesión

ca. 1816
Óleo sobre tabla; 46 x 73 cm

El país es un hervidero de guerrillas, por los cuatro puntos cardinales. Los ingleses desembarcan en Portugal y luchan con los españoles contra Napoleón, son derrotados en varias batallas y se retiran a Lisboa; los españoles, sin ejercito, continuan con sus guerrillas. En Cadiz, último bastion de la resistencia española en el que se refugiaron Las Cortes de Cadiz, aprueban la Constitución liberal de 1812, creando una única camara legislativa, elegida por sufragio universal, se restringe el poder de los reyes, se establece la libre elección de los ayuntamientos, y quedan abolidos los poderes de los señores feudales. El ejercito inglés replegado en Portugal, vence en 1812 en Arapiles, llegando en el mes de Agosto a Madrid, capitaneado por el duque de Wellington. Jose Bonaparte se marcha a Valencia. Goya pinta al duque de Wellington antes de su partida en septiembre de 1812. Ese mismo mes muere su esposa, Josefa Bayeu, la compañera callada y sumisa en quien siempre encontró consuelo; esto lo hunde en una gran depresión, al punto que hace un testamento dejando todos sus bienes a su único hijo Francisco Xavier de Goya. En Junio de 1813 el ejercito frances comienza su evacuación, derrotado por Wellington en Victoria, José Bonaparte huye. Las Cortes de Cadiz proclaman la abolición de la Inquisición. Fernando VII, que fue puesto en libertad por Napoleón y firma un tratado de alianza de España con Francia contra Inglaterra, es repuesto en el trono. A su vuelta impone la restauración absolutista radical, derogando la obra legislativa de Las Cortes de Cadiz. Esta actitud absolutista supuso una durísima represión contra los liberales durante todo el reinado de Fernando VII. Goya, después de haber pintado "EL 2 de mayo", y "Los fusilamientos", es depurado él y su hijo como funcionarios de palacio, aun cuando sus sueldos fueron respetados. En octubre Leocadia Weiss, da a luz una niña, Rosario, que se dice es hija de Goya, (ambas le acompañarán los últimos años de su vida, en Francia). En este momento es llamado por la Inquisición y le abren un largo "proceso" que duró año y medio, en el cual parece ser que, acusado de haber retratado a dos "damas obscenas", "Las majas", obras encontradas en el palacio de Godoy, declaró que eran el retrato de la duquesa de Alba. Como la duquesa de Alba hacia varios años que había muerto, sin herederos y de una muerte que fué muy cuestionada, se dijo que la había envenenado el médico personal de la reina, por orden de ésta. Goya inventa esta treta para escapar de las garras del absolutismo fernandino y de la todopoderosa Inquisición, que no se atreverían a manchar la memoria de una integrante de la nobleza de tan alta alcurnia. Esto le permitió superar su "depuración" y se le repone como Primer Pintor de Cámara, aun cuando Fernando VII le relega. Comienza la serie de "Los disparates" (1815 - 1824), grabados que no serian publicados hasta 1864. En 1816, publica los treinta tres aguafuertes de "La Tauromaquia", tema que siempre le habia atraido; frecuentaba las corridas de toros, era amigo de los toreros famosos de la época, a Pedro Romero, uno de éstos, ya le habia retratado, e incluso presumio ante sus amigos de haber estoqueado de joven algún toro en Zaragoza.

Francisco de Goya
El aquelarre

ca. 1821 - 1823
Óleo sobre estuco pasado a tela; 140 x 438 cm

En esta época, el rey Fernando VII, que estaba imponiendo el terror en España, desprecia a Goya, encomendando los cuadros de sus estancias al segundo pintor de camara, Vicente Lopez, mucho más joven que Goya y admirador de su genio, el que años mas tarde, en 1826, pinta un esplendido retrato de Goya. El pintor sigue trabajando incansablemente, retratando a personajes de la época como la duquesa de Abrantes o el duque de Osuna, o en temas religiosos como "La Ultima Comunión de San José de Calasanz", para la capilla de los padres Escolapios de Madrid (San Antón) a quienes regala otro cuadro "La oracion del Huerto"; ambas obras nos revelan al pintor atravesando una etapa de gran espiritualidad. Sea por miedo a la Inquisición, al ambiente político, o por gusto personal, hacia 1808 adquiere una finca a orillas del rio Manzanares, que enseguida sería llamada por la gente la "Quinta del Sordo"; tras su adquisición, sufre una de "sus misteriosas enfermedades", lo trató el Dr.Arrieta a quien dedica un cuadro «en testimonio de gratitud por el exito y cuidado que ha desplegado para salvarme la vida durante la violenta y peligrosa enfermedad sufrida a finales de 1819, con sesenta y tres años de edad» (Instituto de Arte. Mediapolis. EEUU). Goya decoró las estancias de la Quinta entre 1820 y 1822, algunos criticos la han denominado "La Capilla Sixtina de Goya". Estaban pintadas en el piso bajo, "La Manola", "Dos viejos", "Saturno", "La Romeria de San Isidro" y "El Aquelarre"; en el piso alto: "Dos hombres comiendo sopas", "Dos mujeres riendo", "Las parcas", "Hombres riendo a garrotazos", "La fuente de San Isidro" y "Vision fantastica". Fue el barón Emile D'Erlanger, ultimo propietario de La Quinta, quien hizo trasladar los murales a lienzo, encontrándose expuestos hoy en el Museo del Prado.

Francisco de Goya
Saturno

1821 - 1823
Óleo sobre estuco pasado a tela; 146 x 83 cm

En 1823, quizas alarmado por los graves acontecimientos politicos, la muerte de Napoleón, el Alzamiento de Riego, el derrocamiento de los liberales por los Cien Mil Hijos de San Luis, Goya se siente amenazado. Cede bajo acta notarial, "La Quinta del Sordo" a su nieto Mariano, pasa un periodo de tiempo escondido en casa de un amigo, se aprovecha de una amistad real para solicitar el permiso regio para ausentarse de España por motivos de salud y marcha a tomar baños medicinales a Pombiers. El 23 de Junio llega a Burdeos, a casa de su amigo Moratín, expatriado meses antes; quien ha dejado constancia escrita de la gran actividad de Goya, y de sus muchos contactos con otros exiliados españoles. A principios de septiembre marcha a París, al parecer a conocer las nuevas técnicas del grabado, reuniéndose en Burdeos a finales de septiembre con Leocadia Weiss y los dos hijos de esta, Guillermo y Rosario, ambos hijos del pintor según se supone, donde instala casa. Rosario era una alumna aventajada, le profesa gran cariño y endulza los últimos años de Goya, de enorme sufrimiento por su delicada salud y por el agrio carácter de Leocadia y los enfrentamientos de ésta con el hijo y nuera del pintor. Por su delicada salud el rey le concede seguir viviendo en Francia, donde continúa pintando febrilmente. Moratin escribe que, aunque estaba muy enfermo, se le habia diagnosticado un cancer de peritoneo, se empeña en regresar a Madrid a presentar personalmente su petición de retiro. En Madrid le retrató Vicente Lopez, nuevo primer pintor de Camara, cuentan que aun enfermo y con 81 años se empeñaba en enseñarle técnicas pictoricas, pases de toreo y pintar su propio retrato. Regresa de nuevo a Burdeos con licencia real, sueldo integro y al verano siguiente vuelve a Madrid, pinta a su nieto Mariano, que ya tenia 17 años de edad, parte a Burdeos donde pinta la celebre "Lechera de Burdeos" (Museo del Prado), tan admirada por los pintores impresionistas que la ubican como la pintura precursora de su propio estilo pictórico.

Falleció en Burdeos en la madrugada del 16 de Abril de 1828, estando rodeado de su nieto, nuera, su amigo Brugada y doña Leocadia con sus hijos. Le entierran en Burdeos junto a su consuegro Martin Miguel de Goicoechea. En 1901 sus restos son exhumados y trasladados a Madrid a la Sacramental de San Isidro, donde permanecieron hasta 1919, año en que pasaron al actual panteón de San Antonio de la Florida. Transcurrieron muchos años hasta que Goya fuera considerado como uno de los grandes de la pintura universal. Ello es debido quizás a que sus mejores pinturas estuvieran en Madrid, gran numero de ellas en manos privadas, el Museo del Prado no las expuso hasta casi 1880, y Madrid en el siglo XIX, fue una de las capitales europeas menos visitada; además es el primer pintor moderno en cuanto hace obras para sí mismo y no por encargo de otros, para expresar su psicologia y vivencias libremente. Debido a ello no fue estimado ni comprendidas muchas de sus pinturas más singulares, libres y personales, hasta años mas tarde. Los franceses, Gautier, Delacroix, los impresionistas y Andre Malraux, fueron sus autenticos propagandistas. André Malraux afirmó que con Goya comienza el arte moderno. El Museo del Prado, como en el caso de Velázquez, posee la colección mas numerosa e importante, guarda 124 cuadros de autoria indiscutible, la mayoria procedentes de las colecciones reales, aunque otros han sido obtenidos en subastas de colecciones particulares.

Francisco de Goya
Lechera de Burdeos

1825 - 1827
Óleo sobre tela; 74 x 69 cm



Es bastante frecuente que los expertos e investigadores pongan en duda la atribución de determinadas obras a los artistas que hasta ese momento se consideraban sus autores, generándose debates con opiniones igualmente calificadas, en pro y en contra. No escapa la obra de Goya a este tipo de visicitudes. En los últimos años ha sido puesta en duda su autoría de "Majas en el balcón", "El coloso" y, más recientemente, la "Lechera de Burdeos", sin que hasta el momento, haya sido resuelta la cuestión en forma definitiva.



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