Claude Monet



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Claude Monet
Baños en La Grenouillère

1869
Óleo sobre tela; 73 x 92 cm

Nació en París en 1840 de padres comerciantes. Pronto manifiesta su inclinación artística, gustando de hacer caricaturas durante su adolescencia. En 1859 comienza a estudiar en París, en la Academia Suisse, donde conoce a Pissarro. Al regresar de su servicio militar en Argelia en 1862 ingresa en el taller de Gleyre donde conoce a Renoir, a Sisley y a Bazille. Este taller trabajaba en relación directa con la Academia por lo que su enseñanza seguía los lineamientos neoclásicos que ésta establecía. Los cuatro jóvenes rechazaban esta enseñanza aunque la aprovechaban a fondo; los más rebeldes eran Monet y Renoir, que finalmente resultarían los más innovadores. Cuando Gleyre cierra su taller el grupo continúa trabajando independientemente. En 1866, Monet recorre las playas normandas pintando paisajes; también en ese año pinta diversas vistas de la ciudad de París. Al año siguiente le es rechazado en el Salón Nacional "Las mujeres en el Jardín", unas figuras femeninas agrupadas alrededor de un arbol, donde contrasta el tratamiento esquemático del follaje, como pequeñas manchas, con el detallado trabajo de los atuendos. Los rasgos de las mujeres están tratados a la manera de las caricaturas que realizaba de joven.

A partir de 1868, el grupo fundador del movimiento Impresionista, comienza sus reuniones en el café Guerbois, de la calle Batignolles, donde se discutía apasionadamente sobre todo los temas del momento, como verdaderos testigos de su tiempo. Pero el momento clave llega en el verano de 1869 cuando Monet y Renoir pasan una temporada en La Grenouillère, un hermoso lugar a orillas del Sena, no lejos de París, donde la gente se reunía los fines de semana. Allí elaboran la técnica impresionista de pinceladas fragmentadas y colores brillantes. De esta época es Baños en La Grenouillère, considerada como la obra en que se manifiesta por primera vez esta técnica.

Claude Monet
Playa de Trouville

1870
Óleo sobre tela; 38 x 46 cm

Emigra a Londres en 1870, durante la guerra franco-prusiana donde se encuentra con Pissarro y se dedican al estudio de las obras de Constable y Turner. Al finalizar la guerra regresan a París. De 1872 a 1878 se instala en Argenteuil ubicando su taller en un barco a orillas del Sena (Manet lo retrata en 1874 pintando en su barco-taller). En este período realiza lo más característico de su obra, que se destaca por un profundo estudio de la luz, de los objetos en relación con la atmósfera del entorno y de los efectos del sol sobre las aguas del Sena. La pincelada es de pequeños toques yuxtapuestos; descarta el negro sustituyéndolo por colores oscuros pero pertenecientes al círculo cromático; desaparecen los marrones (ocres y sienas) y también los blancos puros y las mezclas sucias. Utiliza colores vivos, azules, celestes y verdes especialmente. En estos años van a trabajar con Monet, Renoir, Caillebotte y Édouard Manet; Argenteuil se convierte así en el centro de elaboración y creatividad del Impresionismo.

Claude Monet
El paseo, Camille Monet y su hijo Jean

1875
Óleo sobre tela; 100 x 81 cm

En 1877 pinta la que sería la primera de varias series de cuadros en los que Monet escoge un tema y lo reproduce bajo distintas situaciones de iluminación diurna, a distintas horas del día, bajo diferentes condiciones climáticas. Esta primera serie sobre La estación de Saint-Lazare tiene como centro de interés el humo de los trenes que sumerjen en una neblina azulada la estación desdibujando las estructuras de hierro y vidrio, los pasajeros, los trenes mismos. Una temática contemporánea —el siglo XIX es el de la gran expansión de las redes ferroviarias en Europa—, y la permanente obsesión de los impresionistas por captar los aspectos fugitivos de la naturaleza, los efectos de la luz, siempre cambiantes, modelando la realidad.

Claude Monet
La estación de Saint-Lazare

1877
Óleo sobre tela; 54.3 x 73.6 cm



Claude Monet
El jardín del artista en Vétheuil

1881
Óleo sobre tela; 100 x 80 cm

En 1879 fallece Camille, su compañera de toda la vida. Desde el año anterior Monet está radicado en Vétheuil, donde el paisaje campestre y las situaciones pueblerinas cotidianas serán su centro de atención y el tema de innumerables cuadros. El viento, la lluvia, la nieve, la escarcha, son todos excitantes desafíos para su pincel. De este período son "Vétheuil en invierno" (1878), "La iglesia de Vétheuil, efecto de nieve" (1878-1879), "Entrada al pueblo de Vétheuil bajo la nieve" (1879). En 1883 se radica en Giverny, donde vivirá hasta su muerte en 1926.

En 1883 viaja con Renoir a la costa del Mediterraneo, visitando a Cézanne que se encontraba en L'Estaque, pintando sus célebres paisajes. Su vida durante estos años se torna itinerante; viaja a distintos lugares para estar en contacto con la naturaleza y volcar en sus obras aquellos aspectos que siempre le interesaron. Visita Inglaterra e Italia. En una carta desde Italia a Durand-Ruel, el marchand que apoyara al impresionismo desde el primer momento, escribe refiriendose al violento colorido de sus obras: «Esto tal vez haga gritar un poco a los enemigos del azul y del rosa, porque es precisamente este brillo, esta luz fabulosa lo que quiero dar, y los que no hayan visto este país o lo hayan visto mal gritarán, estoy seguro por la inverosimilitud, aunque estoy muy por debajo del tono: todo es garganta de paloma y llama de punch.»

Claude Monet
Bordighera, Italia

1884
Óleo sobre tela; 60 x 73 cm

En 1889 la Galería Georges Petit expone un grupo de 69 obras de Monet, con un buen éxito de ventas. Su situación económica mejora y le permite comprar la casa que alquilaba en Giverny. Durante 1890 y 1891 pinta otras dos de sus famosas series: "Los almiares" y "Los álamos a orillas del Epte". En los 90's sus obras ya cotizan a precios elevados. Él sigue explorando su tema por excelencia: la luz. El motivo del cuadro es un pretexto para captar los efectos de la luz y no le preocupa sacrificar la forma para lograr su objetivo. En la serie sobre "La catedral de Rouen", es la estructura petrea de la arquitectura la que se desmaterializa en efectos lumínicos. Para Monet no hay formas concretas, todo es luz. En esta serie trabaja durante dos años, llegando a pintar 20 versiones de la fachada gótica de la catedral, transformándola en pura vibración de rosas, violetas, azules o amarillos.

Esta búsqueda del efecto lumínico al que se sacrifica la forma, llevado hasta sus últimas consecuencias, produce obras que podrían llegar a confundirse con lo no figurativo, convirtiéndolo en un precursor del arte abstracto. Su espíritu rebelde e innovador queda evidenciado en estas declaraciones que al final de su vida, en junio de 1926, hizo quien fue uno de los creadores de una técnica y una conceptualización del arte que revolucionó la pintura occidental y abrió el camino para todas las vanguardias del siglo XX: «Siempre me han espantado las teorías... Sólo tengo el mérito de haber pintado directamente ante la naturaleza, tratando de dar mis impresiones ante los efectos más fugitivos, y estoy desolado por haber sido la causa del nombre dado a un grupo cuya mayor parte no tenía nada de impresionista.»

Claude Monet
El puente japonés

probablemente entre 1918 y 1924
Óleo sobre tela; 89 x 116 cm



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