Egipto pag.1




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Caracteríticas Formales




E

l arte del Antiguo Egipto tiene gran importancia para el arte occidental pues representa nada más ni nada menos que su comienzo. No solamente por haber sido la primer sociedad y cultura organizada con sus leyes, normas y convenciones, sino porque además, por mucho que nos impresione el arte de la prehistoria, no hay una relación directa entre éste y el de nuestros días, en cambio sí puede encontrarse un hilo conductor que arranca en el valle del Nilo, continúa con sus alumnos, los griegos y llega hasta nosotros que, como afirma E.H. Gombrich, «...todos nosotros somos alumnos de los griegos».[1]


Jardín de Nebamun

Las formas que adoptó el arte egipcio comenzaron a conformarse en el período predinástico —anterior a la unificación de los dos reinos en que estaba dividido el valle del Nilo—. En esa época se establecieron las reglas que regirían la representación durante 3000 años de historia del antiguo Egipto. Estas reglas tenían el propósito de representar la naturaleza con la más perfecta claridad de todas sus partes. Suele decirse que el artista egipcio no representa el mundo "cómo lo ve" sino "cómo sabe que es", pintando cada parte vista del modo que resulte mejor comprendida.


El más claro ejemplo de esta regla lo vemos en la forma de representar el cuerpo humano en pinturas y bajorelieves. Cada parte del mismo, según esta norma, debe verse en su aspecto más característico: la cabeza se ve mejor de perfil (la nariz, la cabellera no se ven con toda claridad de frente) y así se la representaba. Pero el ojo se capta en su forma real visto de frente, por lo que, en el rostro de perfíl, el ojo se dibujaba de frente. Hombros y torso se verán mejor de frente porque así se pueden ver ambos brazos a los lados del torax. En cambio los brazos y piernas en movimiento se observan con mayor claridad lateralmente. Por último, la dificultad que encontraron los artistas egipcios al representar los pies, que al estar de perfil, uno se vería desde afuera y el otro desde dentro, la resuelvieron perfilando claramente con el dedo gordo en primer plano ¡ambos pies! Siguiendo la misma ley, —que se dado en llamar ley de la mayor superficie—, los animales aparecen siempre de perfil, plantas y árboles de su lado más característico e identificable.


Nebamun cazando

Otras reglas que rigieron todo el arte pictórico del antiguo Egipto fueron la claridad de las composiciones donde las figuras se distribuyen siguiendo simples alineamientos horizontales y/o verticales. Las composiciones son planas, presentan indicación de suelo pero no de profundidad; el tamaño de las figuras está dado por su rango dentro de la jerarquía social: el señor de mayor tamaño que su esposa, ésta más grande que los hijos y los criados más pequeños aun. A este modo de representación se lo ha llamado perspectiva jerárquica, (la que reaparecerá durante el medioevo). También hay que señalar el uso simbólico del color: para los hombres se utilizarán tonalidades rojizas; para las mujeres, ocre o amarillo claro. En muchos casos, acciones sucesivas se fueron representando en secuencia en uno o dos niveles, componiendo un cierto relato.


En la escultura ya no tiene sentido la regla de la mayor superficie, pero será de rigor la ley de frontalidad: todas las esculturas se realizaron para ser vistas de frente. Tuvo plena vigencia la perspectiva jerárquica, al punto de ser más alto un hombre sentado que su esposa de pie a su lado.


Escriba

La Arquitectura egipcia destaca por su monumentalidad y su exclusiva función funeraria. Recordemos que para los egipcios, especialmente en el Imperio Antiguo, la muerte sólo era el pasaje a otra vida, eterna y colmada de bienestar. Este pasaje les exigía realizar en vida gran cantidad de preparativos para tener todo lo necesario cuando, una vez superado el juicio de Osiris, comenzaran su vida eterna en el Aaru, el paraiso egipcio. Cuanto más poderoso y rico era el personaje, más suntuosa sería su tumba. Esto explica las monumentales pirámides erigidas por los faraones. Durante los Imperios Antiguo y Medio, la arquitectura para la eternidad se ubicaba en la margen occidental del Nilo (donde se pone el sol) y, por supuesto, se realizaba en piedra. La vida cotidiana en cambio transcurría en la margen Este del rio donde se ubicaron sus principales ciudades. De esa arquitectura quedan en cambio escasos vestigios al no haber sido construida para durar; el era el material habitual para este caso.


Luxor
Templo de Luxor
Pirámides
Conjunto funerario de Gizeh
Abu Simbel
Templo de Ramses II, Abu Simbel
Portadora de Ofrendas

Durante el Imperio Nuevo, esta división topográfica entre la vida y la muerte separadas por el Nilo, no será excluyente y se construirán en la margen Este grandes conjuntos templarios como los de Luxor y Karnac. Otra característica de este período es la aparición en Egipto de una arquitectura funeraria rupestre o excavada, las tumbas del Valle de los Reyes, del Valle de las Reinas y el Conjunto Templario de Abu Simbel con los templos de Ramses II y de su esposa Nefertari.


Si bien estas leyes de estilo permanecen durante todo el período considerado, las alternativas y cambios que sufre la cultura egipcia serán reflejadas por los artistas con sutiles cambios formales. Así podemos notar:






Temas




S

u historia, creencias y costumbres fueron los temas excluyentes. El egipcio es un arte principalmente funerario que, proveyendo el equipamiento ritual y ornamental para las tumbas de faraones, sacerdotes y nobles, relata la vida y los hechos protagonizados por el difunto, mostrando así los hábitos, la tecnología y las formas de organización social y económica de su sociedad.

Cosecha



Aspectos Estilísticos




C

uando todas las creaciones artísticas de un pueblo, y cada parte de ellas, en un determinado período de tiempo, parecen estar en el lugar que les corresponde, como obedeciendo a una ley que así lo determina, impidiendo que pudieran estar en cualquier otro, estamos en presencia de un estilo. El estilo egipcio fue presisamente ese conjunto de leyes estrictas que los artístas debían aprender en su juventud y que establecían cómo representar un cuerpo humano, de qué color debía ser según su sexo, los hombres más altos que las mujeres, las estatuas sedentes debían tener sus manos sobre las rodillas, cada divinidad tenía su forma de representación establecida, etc, etc. Todo cuidadosamente dispuesto sobre una trama de líneas horizontales, geometrización que no impedía una aguda observación de la naturaleza.


Rev. Amarnense

Y una vez aprendidas estas normas, el artista debería seguirlas una y otra vez sin que hubiera lugar para ningún aporte personal, ninguna originalidad. Nadie pretendía que fuera creativo, al contrario, es probable que fuera mejor considerado cuanto más parecidas fueran sus obras a los admirados modelos del pasado. Esto es lo que explica la escasa variación que sufrió la representación del hombre y la naturaleza a lo largo de tres mil años o más. Más allá de los sutiles cambios arriba mencionados que distinguen cada uno de los tres imperios en que se divide su historia, en esencia esa forma de representación siguió siendo la misma, con la única excepción de la revolución amarnense.




Notas




[1]

Ernst H. Gombrich, La Historia del Arte contada por E.H.Gombrich; Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1999, pag. 55




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