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Arte y Sociedad


G

recia es, sin duda, el origen de nuestra cultura occidental. Y de los aportes que los griegos han hecho a Occidente, los más destacables son:

a) La aplicación del razonamiento como modo de investigar y conocer la naturaleza, partiendo de la observación de los fenómenos naturales y rechazando las explicaciones mágicas o religiosas; nace así, a partir de la filosofía, el pensamiento científico en Occidente. El arte refleja este interés de examinar racionalmente el mundo[1], representandolo de forma naturalista, como lo percibimos con nuestra visión, sea como ideal de belleza y perfección —período Clásico—, sea de forma realista, con sus características, bellezas y defectos individuales —período Helenístico—.

Acrópolis

b) El ensayo de democracia participativa cuyo desarrollo, principalmente en Atenas, alcanzará su apogeo durante el gobierno de Perícles, y constituye el primer antecedente de las actuales democracias occidentales. Se trataba de una organización político-social basada en ciudades-estado con ciudadanos, no súbditos; condición que hacía sentir a los griegos orgullosamente diferentes del resto de los pueblos; esta situación desaparece a fines del período Clásico, al caer Grecia bajo el dominio del rey de Macedonia. Situación que también producirá algunos cambios en la producción artística.[2]

Pericles

En la Grecia Clásica el arte tenía un carácter público, los griegos veían en él representada su cultura, sus valores colectivos y sus tradiciones. Por otra parte, las esculturas de sus dioses no eran sólo una representación, eran, en muchos sentidos, "el dios" y los templos su morada. En su pensamiento aun persiste la primitiva confusión entre la representación y lo representado, idolatría que, siglos después, será fuertemente combatida al surgir el cristianismo. El culto de los dioses olímpicos era exterior, el pueblo no entraba al templo durante las ceremonias, solo lo hacía el sacerdote, por lo tanto, la forma externa de éste era más importante que el interior que era bastante simple y despojado, con unicamente una gran estatua de dios o diosa a la que estaba dedicado. Aunque también existían otro tipo de cultos que celebraban los "misterios" relacionados con ciertos mitos, y que, por sus características, dieron origen a una tipología de templos muy diferente.

Atenea Nike

El Período Helenístico, comienza, según los historiadores, con la muerte de Alejandro Magno —en 323 a.C.— y se extiende hasta el siglo I a.C. Si bien la herencia de la Grecia clásica se perpetúa en este período, los cambios político-sociales serán reflejados por el arte. Al cambiar la condición de ciudadanos por la de súbditos de un rey, se produce en el pueblo griego la pérdida de los ideales cívicos colectivos, con un consecuente avance del individualismo en su espíritu, favorecido además, por ser un período de guerras. Esto, sumado a las influencias que el arte de la Grecia imperial recibe de oriente [3], producen el cuestionamiento del ideal de belleza y de los sistemas de proporciones clásicos en la representación de la figura humana. Comienzan a mostrarse las individualidades (con lo cual reaparece el retrato en el arte) y distintos estados físicos (ancianos, enfermos, seres deformes); el arte ya no representa "al Hombre Ideal", representa "hombres reales", es decir, individuos; ya no intenta representar lo ideal y permanente sino lo particular y, por lo tanto, transitorio. En este período el arte pierde paulatinamente su conexión con la religión y con la magia; el público más culto comienza a apreciar las obras de arte por sí mismas, y no por sus funciones religiosas, mágicas o políticas; aparece el goce estético por primera vez en Occidente y, en consecuencia, el coleccionismo de obras de arte por parte de los aficionados más acaudalados.

Alejandro

Valoración social y Modo de Trabajo del Artista


A

unque muchos pintores y escultores gozaron de cierta fama en su tiempo, la mayoría de los griegos ricos, los poetas y filósofos, consideraban a pintores y escultores como gente inferior. Aristóteles distinguía entre ciertas artes compatibles con la educación de un hombre libre (las artes liberales como la retórica, la lógica, la gramática o la geometría y, en general, toda actividad intelectual) y ocupaciones en las que se trabajaba con las manos y para ganarse el sustento, es decir oficios manuales que se consideraban serviles, indignos de un noble y alejados de todo valor intelectual superior. No eran artistas, eran artesanos, y eso implicaba una situación inferior en la escala social. Esta concepción perduró en la cultura occidental hasta bien entrado el Renacimiento y, en algunas regiones, hasta el siglo XVIII (ver Velazquez). Los escritores antiguos destacaban a Perícles justamente por su actitud de considerar a los artistas como sus iguales. De todos modos, su situación en el sistema democrático de la Grecia clásica era superior a la de un artesano egipcio: como habitante de la "polis" tenía una relativa intervención en las decisiones sobre los asuntos de interés general de la ciudad. Aunque no todos gozaban de la condición de ciudadanos de una ciudad, pues era frecuente que se tuvieran que mover de ciudad en ciudad siguiendo la oferta de trabajo, por lo que, no estando en su ciudad natal, quedaban en condición de extranjeros sin derecho alguno.

Taller

Como artista no estaba sujeto a rígidas reglas tradicionales como los pintores y escultores egipcios que debían repetir, generación tras generación, los mismos modelos. Como todo artesano, trabajaba por encargo, no era bien remunerado y su producción estaría condicionada por lo solicitado por su cliente. Sin embargo, la libertad que tuvo para investigar sobre las formas de representación y las técnicas específicas de su arte, queda probada por los grandes avances y profundos cambios que sufre el arte en este período.


Ptolomeo I

Un relativo cambio a esta situación se produjo en el período helenístico. Bajo Alejandro Magno el arte resulta fundamental en la propaganda a favor del conquistador y la nueva valoración del héroe, favorece al artista que con sus obras dispensa esa gloria. Crece la demanda y consumo de obras de arte, tanto en las cortes de los Diádocos como por parte de los particulares que en este período vieron crecer su acumulación de riquezas. Esta circunstancia realza el valor del arte y del artista. Éstos, a su vez, aumentan su formación filosófica y literaria y se alejan del mundo artesanal, formando una clase autónoma. El pintor Patrasio, al firmar sus obras se coloca en un plano de prestigio inimaginable poco tiempo antes. Apeles no es sólo el pintor de la corte sino también el confidente de Alejandro Magno. Otros más, acumularán una fortuna con su labor que ningún artista anterior podría haber soñado. En este período, según Schweitzer[4], se produce el descubrimiento del genio artístico. Sin embargo, este fenómeno es más bien minoritario y, en épocas posteriores, la primitiva desvalorización del trabajo manual, que nunca desapareció totalmente, volverá a ser la situación natural del artista.


Notas


[1] «...el arte, que era sólo un elemento de magia y de culto, un instrumento de propaganda y panegírico, un medio para influir sobre los dioses, los demonios y los hombres, se vuelve forma pura, autónoma, "desinteresada", arte por el arte y por la belleza.»

Arnold Hauser, Historia Social de la Literatura y el Arte, Ed. Debate, Madrid, 1998; vol. 1, pág. 101.

[2] En este sentido, podría decirse que, en el período clásico, en el arte predomina el concepto platónico de lo ideal, mientras que, en la época helenística, los artistas plasman en sus obras la idea aristotélica de lo real, (ver las páginas Filosofía y Escultura de estos Apuntes.)

[3] Recuérdese que en este período se ha completado la expansión imperial griega bajo el mando del hijo de Filippo II de Macedonia, Alejandro Magno. Expansión que abarcó una extensa área de Egipto, Asia Menor y Asia Central hasta el Norte de la India.

[4] Bernhard Schweitzer, Untersuchungen zur Chronologie und Geschichte der geometrischen Stile in Griechenland, en Arnold Hauser, op.cit., pág. 147.