Imperio Antiguo

Primer plano: Ruinas de templos funerarios; al fondo: Pirámide escalonada del Faraón Zoser
Fotografía: Internet


Sakkara, ca. 2480 a.C
Fotografía: By Jon Bodsworth (www.egyptarchive.co.uk) [Copyrighted free use], via Wikimedia Commons
akkara o Saqqara es el lugar donde se halla la principal necrópolis de la ciudad de Menfis donde fueron enterrados los reyes y nobles egipcios de las primeras dinastías. Durante la dinastía IV fue abandonada por los faraones que prefirieron erigir sus tumbas en Gizeh, pero volvió a ser utilizada durante las dinastías V y VI. Además de poseer las tumbas más antiguas del Imperio, Sakkara se destaca por tener la primer pirámide construida, la pirámide escalonada, y por haber sido realizada por primera vez, al igual que los templos que integran el conjunto, en piedra, en lugar de utilizar ladrillos de adobe como se venía haciendo desde el principio. La primera tumba identificable sobre el nivel del suelo que utilizaron los egipcios fue la mastaba, una estructura tronco piramidal, de base rectangular y baja altura, que en general daba acceso a través de un pozo, a salas mortuorias subterráneas. Más tarde surgieron algunas con capillas para ofrendas sobre el nivel del suelo y hacia el final, ya en el siglo VII a.C., se eliminaron las salas subterráneas, quedando todo el enterramiento sobre nivel.

Fotografía: Internet

Época ptolemaica, ca. 332 - 30 a.C.
Museo del Louvre
Fotografía: Louvre Museum [GFDL, CC-BY-SA-3.0 or CC BY-SA 2.5 ], via Wikimedia Commons
La pirámide escalonada fue construida para el faraón Djeser o Zoser y concebida por su arquitecto Imhotep. Tan grande fue la impresión que causó y el prestigio que reportó a su arquitecto, que después de su muerte era objeto de culto y veneración para finalmente ser deificado unos mil años luego de fallecido. Ha pasado a la historia como el primer arquitecto del que se conoce su nombre. La idea de Imhotep fue la de superponer una sobre otra, varias mastabas de tamaño decreciente. Fue la primer tumba monumental erigida para un rey. Tiene 60 m de altura y 121 m x 109 m de base, estando construida con bloques de piedra caliza.
La pirámide forma parte de una verdadera ciudad funeraria con varias edificaciones decorativas, todo rodeado por una muralla de 10 m de altura y un perímetro de 1500 m de longitud. Todo el diseño fue de Imhotep, quien además dirigió los trabajos de construcción, organizando todo el proceso y controlando a los obreros. Pero no terminan aquí sus capacidades y conocimientos, era además astrónomo y un notable médico al que hoy se lo considera el padre de la medicina egipcia. En una época en la que las enfermedades y su curación se inscribían en un contexto mágico-religioso, algunos de sus escritos tienen un desarrollo racional, prescindente de lo mágico, que lo revelan como un científico adelantado a su época. Se lo veneró como dios de la medicina y la sabiduría y patrón de los escribas, siendo representado como un escriba, sentado con un papiro sobre sus rodillas.

En primer plano están las pirámides de las reinas. Detrás la pirámide de Micerinos, sigue la pirámide de Kefrén y, la última, la pirámide de Keops.
Fotografía: By Ricardo Liberato ([1]) [CC BY-SA 2.0 ], via Wikimedia Commons
Los faraones de la IV dinastía optaron por erigir sus complejos funerarios en la necrópolis de Guiza o Gizeh, que ya estaba en uso desde la dinastía II. Allí fueron levantadas tres grandes pirámides:
1) la Gran Pirámide de Keops, considerada en el mundo antiguo una de las "Siete maravillas del mundo antiguo" siendo, de las siete, la única que aun sigue en pie. Terminada hacia 2570 a.C., mide 147 m de altura y 230 m de lado en su base;
2) la pirámide del faraón Kefren, de 144 m de alto y 216 m de lado, y
3) la Pirámide de Micerino, más pequeña, que mide 62 m de altura y 108 m de lado.

Fuente: Internet
Junto a ellas, se encuentran pirámides menores para las reinas, los respectivos "Ttemplos funerarios", que constituían el acceso a cada una de las tres pirámides principales. Estos templos se hallan conectados cada uno con su Templo del Valle por medio de una "Avenida Procesional"; los "Templos del Valle" se hallan junto a un embarcadero donde atracaban las barcas solares que transportaban el sarcófago del faraón y su cortejo desde la orilla oriental, durante las ceremonias de enterramientos reales. Estas barcas se enterraban en zanjas junto a la pirámide. Luego encontramos gran cantidad de mastabas correspondientes a la familia real y a los funcionarios de la corte, que tradicionalmente debían ser enterrados junto a su señor. También los sacerdotes tenían sus mastabas en esta necrópolis. Algunas otras pirámides de menor tamaño, como la de Jentkaus I y otras tumbas hipogeos integran esta necrópolis. Pero, además de las tres grandes pirámides, la imagen más conocida de este conjunto es la imponente Esfinge, una monumental escultura realizada esculpiendo directamente un promontorio rocoso de la meseta de Guiza.

Fotografía: Pablo Charlon, vía Minube
La esfinge tiene una altura de 20 m y un largo de 57 m, teniendo la cabeza 5 m de altura. Su figura con cuerpo de león y cabeza humana con el tocado funerario (Nemes) atributo de los faraones, estaba originalmente pintada de rojo y el nemes con bandas amarillas y azules. La esfinge mira al Este, hacia el Nilo y la salida del sol. Los egipcios la llamaban "shesep-anj", "imagen viviente" y se ha sugerido que su rostro representa al faraón Kefren o a su padre Keops, pero no existe prueba de ello ni de quien ordenó su realización o en que época exactamente fue esculpida. Simbólicamente aglutinaba en su personalidad la unión entre las cualidades humanas y la fuerza, potencia, poder y fiereza del león. Estaba identificada con conceptos de defensa y vigilancia. Muchas fueron las figuras de esfinges que representaron los egipcios, tanto en bulto redondo como en relieves (vease "La Escultura en el Antiguo Egipto"). En el Reino Nuevo, este modelo iconográfico fue adoptado para representar a algunos dioses, tal el caso de Amón, que fuera esculpido con cuerpo de león y cabeza de carnero.
Imperio Medio

Fotografía: Internet (www.escuelapedia.com)

Fotografía: Internet (kairoinfo4u, via flickr)
ocos vestigios han quedado de la arquitectura perteneciente al período abarcado por las dinastías XI y XII, período denominado Imperio Medio. Entre otras razones, esto se debe a que, muchas veces, sus monumentos fueron desmantelados para reutilizar sus materiales en otras obras construidas durante el Imperio Nuevo. Tal fue el caso de la Capilla Blanca del faraón Sesostris I que fue recuperada de entre las ruinas y fundaciones del Tercer Pílono del Templo de Karnac. Esta capilla fue levantada conmemorando el Jubileo (Heb Sed para los egipcios) de Sesostris I, fiesta que se celebraba al cumplir los 30 años de reinado. En 1927, durante las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo por Henri Chevrier y Pierre Lacau en Karnak, aparecieron las primeras piedras calizas que formaban parte de la capilla. A lo largo de los siguientes 10 años se fueron recuperando más y más partes de la misma hasta llegar a poder reconstruirla casi por completo. Solo hizo falta completarla con algunas partes nuevas para, en 1938, realizar la reconstrucción que hoy forma parte del Museo al Aire Libre de Karnak.
Este templete, a pesar de sus reducidas dimensiones, tiene gran importancia en el contexto de la arquitectura del antiguo Egipto. En primer lugar la capilla es un templo , tipología nueva en la arquitectura del Imperio, nunca usada anteriormente; en segunto lugar, sus cuidadas proporciones anticipan el refinamiento arquitectónico de la antigua Grecia y, por último, la perfección en la talla de los jeroglíficos que cubren todas las superficies denotan la calificada artesanía de los obreros que trabajaron allí.
Imperio Nuevo

Detrás se aprecian los restos del Templo Funerario de Mentuhotep I.
Deir el-Bahari, ca.1478/72 - 1458 a.C.
Fotografíagrafía: Internet

ca. 1480 - 1470, Karnac
Fuente: Internet, vía Conec.es

Fotografíagrafía: Internet, vía Conec.es
La reina Hatshepsut una vez consagrada faraón —vale la pena leer la historia de esta mujer de gran inteligencia y fuerte personalidad [1]— se dedicó a una intensa labor constructiva para embellecer el país y borrar los destrozos producidos por la guerra de liberación. Restauró diversos templos, el recinto de las Barcas Sagradas de Luxor, levantó la Capilla Roja" del templo de Amón en Karnak, y en las canteras de granito de Asuán hizo tallar, transportar y erigir los obeliscos más altos jamás realizados en Egipto. Uno de ellos fue instalado en Karnak, decorado con electrum, una aleación de oro y plata, mide casi 30 m de altura y pesa 350 toneladas. Aun continúa en pie. Un segúndo obelisco que mide 43 m pesando aproximadamente 1250 toneladas no llegó a ser instalado en Karnak debido a una fisura que apareció en la piedra, por lo que fue abandonado y hoy es una más de las atracciones turísticas de Egipto.
Pero su obra más importante —y de mayor belleza— es sin duda su templo funerario erigido en el paraje de Deir el-Bahari, próximo al Valle de los Reyes. Es un templo del tipo , parte excavado en la roca, parte construido delante del acantilado en el que se respalda. Este templo está ubicado al lado del templo funerario de Mentuhotep I. El arquitecto que lo construyó fue el y mano derecha de Hatshepsut, Senenmut. El diseño, que para muchos historiadores del arte es el más notable monumento egipcio, pudo haber tenido como punto de partida el Templo de Mentuhotep I, pero Senenmut introdujo grandes cambios que lo hicieron ganar en monumentalidad, y que por sus armónicas proporciones y su simetría, lo acercan a lo que un milenio más tarde será la arquitectura de la Grecia clásica.

Fotografíagrafía: Internet

Imagen: Internet


El templo se estructura en tres terrazas escalonadas conectadas por sendas rampas. Las terrazas están cerradas por un lado con pórticos con doble fila de pilares de sección cuadrada decorados con jeroglíficos describiendo diversos aspectos de la vida y obras de la Reina-Faraón; los pórticos del primer y segundo nivel son ciegos, en el tercer nivel el pórtico da acceso a un patio que comunica con las diferentes salas y capillas del templo. Las terrazas estaban originalmente ajardinadas con plantas exóticas. En el último nivel, delante de los pilares había estatuas de la Reina, de las que hoy solo quedan unas pocas completas y en su posición.
En el segundo nivel, en el extremo derecho se halla la Capilla de Anubis que presenta unas columnas poligonales con un capitel cuadrado que se las ha llamado "protodóricas" por su parecido con las del órden dórico utilizado en Grecia un milenio más tarde. En el extremo opuesto y excavada en la roca se encuentra un pequeño templo consagrado a la diosa Hathor compuesto por dos salas con columnas con capiteles hathóricos, representativos de la diosa. En el tercer nivel, como ya se ha dicho, trasponiendo el pórtico nos hallamos en un patio rodeado por un peristilo a través del que se accede a diversas capillas, entre ellas la de la propia Hatshepsut, y santuarios como el dedicado a Amón. Lugares para honrar a los dioses con los que Hatshepsut, deificada, conviviría en la vida eterna. Recuérdese que la reina se había proclamado Hija de Amón para legitimar su coronación como faraón. De este modo la arquitectura magnifica la imagen del faraón y provee el vehículo para la adoración activa del pueblo.

Fotografíagrafia: By Ahmed Bahloul Khier Galal [CC BY-SA 4.0 ], from Wikimedia Commons
El complejo religioso de Karnak se desarrolló por más de 1500 años; treinta faraones construyeron, demolieron, reformaron o ampliaron a lo largo de los siglos templos, capillas, avenidas procesionales y edificios auxiliares. Ni la dominación griega ni la romana se abstuvieron de realizar intervenciones en el complejo hasta bien entrada la era cristiana.[2] Las primeras obras fueron realizadas por Senusert I o Sesostris I hacia el año 1971 a.C., en el Imperio Medio, levantando un templo consagrado al dios Amón. Posteriormente erigió cerca de dicho templo su Capilla Blanca arriba mencionada. Luego, los distintos faraones de la Dinastía XVIII y siguientes, fueron ampliando el Templo, agregando templetes y capillas, creando el que fue durante siglos, el más importante e influyente centro religioso de Egipto, ocupando una superficie de unas 30 hectáreas. El conjunto consta de tres recintos rodeados cada uno por una muralla; el mayor y ubicado en el centro es el recinto de Amón con el Gran Templo de Amón-Ra, el Lago Sagrado, capillas y templetes menores y en una esquina, a la derecha, el Templo de Khonsu o Jonsu, dios lunar protector de los enfermos, hijo de Amón y su esposa Mut. A la izquierda del recinto de Amón se halla un recinto menor consagrado al dios Montu, dios solar y de la guerra, hijo adoptivo de Amón. A la derecha se encuentra el recinto de Mut, diosa madre, origen de todo lo creado y esposa de Amón. Este recinto está conectado con el de Amón por una avenida procesional y desde el templo de Jonsu parte una avenida procesional flanqueada por esfinges, que conecta el conjunto templario de Karnak con el Templo de Luxor

Imagen: By O H 237 [CC BY-SA 4.0 ], from Wikimedia Commons
Traducción de referencias del autor.
En Egipto los templos no eran un lugar de culto para la población que no tenía acceso a ellos o, en algunos casos, solo podía acceder al primer patio o a la primer sala. Los templos eran considerados como la residencia del dios y solo los sacerdotes tenian acceso al interior pues ellos eran los "sirvientes" del dios. El templo de Karnak fue erigido para que lo habitara Amón, al que también se lo llamaba "el oculto". En su origen era un dios local de Tebas, pero al tranformarse la ciudad en capital del reino y sede de la corte real, Amón fue adquiriendo importancia hasta llegar a ser el principal dios de la mitología egipcia, al asociarlo con el dios solar Ra, pasando a llamarse Amón-Ra. Su imagen estaba ubicada sobre la barca ritual y en las principales fiestas se la llevaba hasta un muelle unido al Nilo por un canal, para ser llavada sobre barcazas en procesión. El muelle estaba unido al templo por una avenida procesional bordeada por esfinges con cabeza de carnero, pues este era uno de los animales con que se identificaba al dios.[3]

Imagen: By Beatriz fp [CC BY-SA 4.0 ], from Wikimedia Commons
Plano del Templo de Amón-Ra: Referencias
La parte más impresionante de este templo, y por ello justamente famosa, es la Sala Hipóstila. A ella solo podían acceder los funcionarios y nobles, de allí hasta el "sancta sanctorum" del dios, era territorio exclusivo de los sacerdotes. Todos los templos egipcios del Imperio Nuevo tenían su sala hipóstila, pero ninguna iguala en monumentalidad a esta. Ubicada entre el segundo y tercer pílono, es un rectángulo de 102 m x 53 m, cuya cubierta plana (los egipcios no utilizaron el arco ni la bóveda[4]), es soportada por 134 columnas; las 12 columnas centrales de 23 m de altura y casi 5 m de diámetro marcan una pasillo o nave procesional atravesando el eje corto de la sala. El resto de las columnas a ambos lados de este pasillo son más bajas, de tal modo que dejan un espacio para ubicar aberturas que iluminen la nave central. Tienen un diámetro algo menor pero el espacio entre ellas es bastante estrecho en relación con su altura y volumen, por lo que producen una opresiva sensación de estar en un bosque de enormes columnas.

Karnac; construida durante los reinados de Seti I y Ramsés II
Imagen: By Dodd, Mead and Company (New International Encyclopedia) [Public domain], via Wikimedia Commons

Fotografía: A. Polvorinos / Tawy Tours

Fotografía: Internet
Los capiteles de las columnas son papiriformes, pues representan la flor del papiro, pero los de las columnas más altas, que reciben la luz de las aberturas superiores, con su forma campaniforme aluden a la flor abierta, como permanece bajo la iluminación diurna, mientras que las columnas más bajas que corresponden a sectores en penumbra pues no reciben luz, representan la flor cerrada, como se ven las flores cuando ha caido el sol. Paredes, columnas y techos se hallaban cubiertos de figuras y jeroglíficos de llamativos colores, que aumentaba la sensación algo alucinante de este espacio.
Cabe destacar que las salas hipóstilas egipcias dieron origen a una tipología arquitectónica que con algunos cambios — sin el "bosque de columnas" y con la parte elevada ubicada en el eje longitudinal del rectángulo—, encontraremos en la arquitectura romana de las basílicas, edificios civiles de uso judicial y comercial, o como sala principal en algunas casas de acaudalados patricios. Y éstas, luego, con nuevos cambios darán origen a la iglesia cristiana de planta basilical. (Ver las páginas Roma y Edad Media: Iglesia Cristiana de estos "Apuntes").

Fotografía: By Marc Ryckaert (MJJR) [CC BY 3.0], from Wikimedia Commons
Comenzado a construir durante la dinastía XVIII, las partes más antiguas actualmente visibles corresponden al reinado de Amenofis III (o Amenhotep III), aunque es posible que se utilizaran materiales de un templo anterior. Ramsés II continuó ampliandolo y luego diversos faraones de las dinastías XXV, XXX y la dinastía ptolemaica agregaron nuevos elementos. Es uno de los edificios mejor conservados de la arquitectura religiosa egipcia del Imperio Nuevo, a pesar de haber tenido períodos de abandono, de haber sufrido las iras contra el culto de Amón durante el período amarnense y haber sido utilizado como un cuartel militar en época romana, período en el que sufrió irreparables cambios. Finalmente al adoptar el cristianismo el Imperio Romano, se construyeron en el recinto varias iglesias, una de ellas en el patio de Ramsés II. Más tarde, cuando la conquista musulmana ocupó toda la región, sobre esa iglesia se construyó una mezquita, hasta hoy en funcionamiento, cuyos muros blancos y su minarete pueden apreciarse en las Fotografías que acompañan estas líneas.

Fotografía: Internet
El templo de Luxor fue un enorme centro de culto, construido en vida del faraón, con el objeto de que se lo adorara como a un dios en la tierra. En esos días, el complejo del templo era el mayor y más fastuoso de todo Egipto. Ocupaba un total de 35 hectáreas, siendo mayor incluso que el Templo de Karnak. Es complementario de éste pues, como Karnak, está dedicado a la , pero referido al Ka (fuerza vital del espíritu) del dios Amón, su fuerza progenitora como origen de la vida, representada como Amón-Min. La construcción la comenzó el arquitecto de Amenofis III, Amenhotep (hijo de Apu) realizando un templo conformado por un gran patio, el "patio solar", rodeado por tres de sus lados por una doble columnata con capiteles papiriformes, al que se abre una sala hipóstila, seguido por naves, el santuario de la barca, sala de ofrendas y antecámara con capillas laterales para el culto de la Tríada tebana. Todo este imponente y armonioso conjunto estaba precedido por una columnata procesional de acceso.
Ramsés II, otro emperador que se destacó por su amplia actividad constructiva, mandó realizar el par de pilonos que flanquean la entrada a un nuevo patio, rodeado por pórticos de macizas colunmas. La plaza anterior fue adornada con seis estatuas colosales, cuatro de pie y dos sentado, de Ramsés II y dos obeliscos[5]; también decoró el nuevo patio intercalando estatuas suyas entre las columnas y ubicó dos colosos con su imagen en la entrada a la columnata procesional de Amenofis III. El eje de esta parte construida por Ramsés II no continúa el eje del templo de Amenofis III sino que se quiebra apuntando hacia el conjunto de Karnak. Nectanebo II, faraón de la XXX Dinastía, restauró el conjunto y, posiblemente, construyó la avenida procesional flanqueada por esfinges uniendo Luxor y Karnak. Así, a lo largo de su historia, el templo sufrió períodos de esplendor y de abandono o destrucción, a pesar de lo cual sus restos nos dan una idea clara del esplendor que llegó a tener su monumental estructura. Hay que destacar que durante el período ptolemaico, los gobernantes griegos tuvieron un gran respeto por los santuarios egipcios habiendo realizado algunas restauraciones y mejoras.

Referencias: El Templo de Amón en Luxor (a): a – Templo de Amón (Amenhotep III); b – Patio solar (Amenhotep III); c – Santuario de la Barca (Thutmose III y Hatshepsut) y Capillas de la Tríada Tebana (Ramsés II); d – Columnata (Thutankhamun y Haremhab); e – Gran Patio (Ramsés II); f – Ampliación de Shabaka (Dinastía XXV); A – Santuario de Amón (Amenhotep III); B – Santuario de la Barca (Amenhotep III, Alejandro Magno); C – Salón del ritual "dar a luz" en la Fiesta de Opet; D – Santuario Romano; E – Sala Hipóstila; F – 3er pilón; G – Columnata procesional (Amenhotep III); H – 2do pilón; I – 1er pilón; K – Obeliscos.

Fotografía: By Jerzy Strzelecki [GFDL or CC BY-SA 3.0 ], from Wikimedia Commons
En el siglo XIII a.C. el faraón Ramsés II —cuarto faraón de la XIX Dinastía— mandó realizar un nuevo templo para el culto de sí mismo deificado —en el Imperio Nuevo los faraones comenzaron a presentarse como dioses en el tierra— y de los principales dioses de la religión egipcia: Amón, Ra y Ptah. Un templo más pequeño fue dedicado a su esposa favorita, Nefertari. Con ellos conmemoraba su "victoria" en la batalla de Kadesh, contra el pueblo asiático de los hititas. En realidad la batalla terminó con un tratado de paz entre ambos contendientes, pero tanto Ramsés II como el rey de los hititas se presentaban en sus templos como los vencedores. Los templos de Abu Simbel, ubicados a orillas del lago Nasser, en la frontera con el actual Sudán, tenían como objetivo político demostrar el poder del faraón a sus vecinos nubios y expandir la influencia de la religión egipcia. Los templos son del tipo speos, es decir que fueron excavados en las estribaciones rocosa cercanas a la orilla occidental del lago.

A la izq. el templo de Ramsés II, a la der. el templo de Nefertari
Fotografía: By Holger Weinandt [GFDL or CC-BY-SA-3.0], from Wikimedia Commons
El Templo de Ramsés II presenta una imponente fachada de 38 m de ancho y 33 m de alto. La entrada está flanqueada por cuatro colosales estatuas sedentes de Ramsés II con la doble corona del Alto y Bajo Egipto, miden unos 20 m de alto. Una de ellas se partió en un terremoto quedando solo su parte inferior. Entre las piernas del faraón y a los lados, pequeñas estatuas representan a los principales miembros de la familia real: su esposa Nefertari, sus primeros dos hijos varones y las primeras seis hijas mujeres. El interior del templo presenta la misma organización lineal de la mayoría de los grandes templos egipcios, con una sucesión de salas de tamaños decrecientes a medida que se acercan al "santa sanctorum", pero esta organización se complejiza con la existencia de seis cámaras laterales.
Sobre la puerta de acceso dos bajorrelieves muestran al faraón adorando a Ra-Horajti a los lados de un nicho central con la escultura del dios con cabeza de halcón y el disco solar sobre ella. Traspasada la entrada el visitante se halla con la primer Sala Hipóstila de este templo que mide 18 metros de largo por 16,70 de ancho y sus columnas interiores son ocho colosales estatuas osiríacas del faraón deificado y representado como el dios Osiris.

Fotografía: Przemyslaw "Blueshade" Idzkiewicz. October 2004. Released under cc-by-sa 2.0 license

Imagen: Internet

Fotografía: By Dennis Jarvis from Halifax, Canada (Egypt-10C-037Uploaded by PDTillman) [CC BY-SA 2.0 ], via Wikimedia Commons
Le sigue una segunda sala de menores dimensiones con cuatro columnas que da acceso a una sala para ofrendas y, finalmente, el santuario en el que nos encontraremos de frente con cuatro estatuas sedentes de los dioses Ptah, Ra, Amón y Ramsés II. El templo fue planificado de tal manera que, cuando se encontraba en su ubicación original, los días 21 de febrero y 21 de octubre al amanecer, los rayos del sol penetraban hasta el santuario e iluminaban las imágenes de Ra, Amón y Ramsés II, dejando en penumbra a Ptah, dios de la oscuridad y el inframundo. Por efecto del traslado de los templos para evitar que fueran cubiertos por las aguas del embalse que provocaría la construcción de la represa de Assuan, sumado al desplazamiento del trópico de Cancer a lo largo de 3200 años, este fenómeno solar se desplazó un día.
Porque, efectivamente y aunque parezca increible, los dos templos de Abu Simbel fueron cortados en bloques con un peso promedio de 20 a 30 toneladas y trasladados a 200 m de su ubicación original, rearmados sin haber sufrido daño alguno, quedando dentro de una colina artificial, en una ubicación 64 metros más elevada, salvándose así de quedar bajo las aguas del Lago Nasser que se formaría cuando fuera construida la nueva represa de Assuan, sobre el río Nilo. Esta proeza de la ingeniería arqueológica se desarrolló durante cuatro años, desde abril de 1964, bajo el patrocinio de la Unesco y con el aporte de ingenieros, arqueólogos, expertos y también económico, de numerosos paises. También fueron trasladados otros templos de la región como el templo de Isis de la isla File, que hoy se puede contemplar en la isla Agilkia; en tanto que otros fueron reubicados en cercanías de la presa. Otros dos templos, el Templo de Debod,que fue trasladado a un parque de Madrid, y el Templo de Dendur, actualmente en el Metropolitan Museum de Nueva York, fueron obsequiados por el gobierno egipcio a España y EEUU respectivamente, en agradecimiento por su colaboración. Lamentablemente otras edificaciones debieron quedar bajo las aguas.

Fotografía: Internet © CC by SA 3.0 vía Sott.net

Fotografía: Internet

Al fondo puede verse el Santuario y una de las estatuas sedentes
Fotografía: Internet
El Templo de la Reina Nefertari, consagrado a la diosa Hator, es de menores dimensiones y consta de una Sala Hipóstila con pilares con la imagen de la diosa en el capitel. Le sigue una sala menor que da acceso, al frente, al santuario con la estatua de la diosa Hator, y a cada lado a dos salas secundarias con escenas de Ramsés y Nefertari ofreciendo sacrificios a los dioses. A pesar del menor tamaño del templo, su fachada es casi del mismo tamaño que el Templo de Ramsés II. Presenta seis esculturas colosales de pie, cuatro de Ramsés y dos de Nefertari. Curiosamente son todas de igual tamaño, habiéndose omitido emplear la perspectiva jerárquica como marcaba la norma tradional egipcia de representación. Si todo esto no fuera suficiente para demostrar la debilidad (¿amor?) que el egocéntrico y megalómano Ramsés II sentía por su Gran Esposa Real, bastará ver la dedicatoria grabada en la entrada del templo: "Una obra perteneciente por toda la eternidad a la Gran Esposa Real Nefertari-Merienmut, por la que brilla el Sol."

Fotografía: By GT1976 [CC BY-SA 4.0 ], from Wikimedia Commons

Fotografía: By Dennis Jarvis from Halifax, Canada (Egypt-10C-047) [CC BY-SA 2.0 ], via Wikimedia Commons
Como ya se dijo, en éste período la realeza de Egipto tomó el hábito de construir un templo funerario y, en otro lugar, la tumba propiamente dicha. Así fue desarrollándose el Valle de los Reyes donde fueron sepultados la mayoría de los faraones de las Dinastías XVIII, XIX y XX. Es a comienzos de la Dinastía XIX que en un valle al sudoeste del de los Reyes se desarrolla la necrópolis del Valle de las Reinas.

Fotografía: By Francisco Anzola (Hike above Valley of the Kings) [CC BY 2.0 ], via Wikimedia Commons

Fotografía: By Peter J. Bubenik (1995) [CC BY-SA 2.0 ], via Wikimedia Commons
En un comienzo el Valle de los Reyes debió ser pensado como la necrópolis de la familia real, pues, además de las de los faraones, se encuentran tumbas de esposas reales, príncipes, algún funcionario favorito del faraón y hasta de las mascotas de Amenofis II, perros, monos y aves. Fue a partír del primer faraón de la Dinastía XIX que se comenzó a utilizar un valle cercano al de los reyes (donde ya había algunas tumbas y pozos funerarios anteriores) para enterrar a esposas y familiares del faraón, siendo la primera en ser sepultada allí la Gran Esposa Real de Ramsés I, la reina Sitra.
Y fue en este momento que para las tumbas se elige un tipo, que si bien ya había sido utilizado anterriormente, comienza a ser la constante de este período: el Hipogeo. Un tumba subterránea, excavada en la roca de las colinas que rodean el angosto valle y cuya entrada era cerrada con el mismo material de la excavación tratando que quedara inadvertida. A pesar de estos recaudos todas, excepto la de Tutankamón, fueron profanadas y saqueadas.

Imagen: Internet: Galería Domingo Roa

Imagen: Internet via Alpargos, Arte e Historia
Si bien los distintos hipogeos investigados en los valles de los Reyes y de las Reinas (65 y 95, respectivamente, hasta ahora) son de tamaños y configuración de espacios diferentes, en general todos responden a un mismo esquema.
La entrada seguida por un pasillo en rampa o con escalones, que va profundizando su recorrido en la montaña hasta llegar a una antecámara; en algunas tumbas este corredor es interrumpido por alguna pequeña sala intermedia. Puede haber un pozo antes de llegar a la antecámara, a efectos de dificultar más el acceso; de la antecámara se sigue bajando para llegar finalmente a la cámara sepulcral con el sarcófago del difunto. La cámara tiene una o más habitaciones almacén para ubicar el ajuar funerario.
Todos estos espacios se enhebran a lo largo de un eje, a veces recto y otras quebrado en distintos ángulos. Todos estos espacios, incluso los corredores, estan decorados con imágenes de los dioses, del difunto adorandolos y presentándoles ofrendas y también escenas y textos funerarios procedentes del Libro de los Muertos.

Vista del corredor descendente hacia la cámara funeraria
Fotografía: By No machine-readable author provided. Neithsabes assumed (based on copyright claims). [Public domain], via Wikimedia Commons
De todas las tumbas descubiertas en ambos valles, la más bella es la QV66 del Valle de las Reinas, donde fuera sepultada la Gran Esposa Real de Ramsés II, Nefertari (cuyo templo funerario en Abu Simbel fue citado en esta misma página).
La belleza y colorido de los frescos que decoran todos los muros de este hipogeo, que han sido restaurados en los años '80, la colocan como el más hermoso sepulcro hasta ahora hallado en las necrópolis tebanas. Fue descubierto por el arqueólogo italiano Ernesto Schiaparelli en 1904 —según parece, la ubicación de este hipogeo le fue revelada por ...un ladrón de tumbas!!—; para cuando Schiaparelli accedió a la tumba, esta ya había sido saqueda, probablemente no mucho después de haber sido sepultada la Reina. No solamente faltaba todo el ajuar funerario sino que tampoco estaban en la cámara ni la momia ni el sarcófago, del cual Schiaparelli solo encontró algunos trozos de la tapa.
El conjunto de decoraciones murales de este hipogeo ilustra diversos pasajes del Libro de los Muertos, que según la tradicion religiosa egipcia, relata las diferentes etapas que recorre el difunto en su viaje al Más Allá, formando un programa iconográfico coherente, como milenios después se verá, basado en los textos bíblicos, en las catedrales e iglesias cristianas. Pero es la belleza del dibujo y el vivo colorido desplegado lo que hace a esta tumba única entre todas las del valle. Las pinturas y los textos se desarrollan sobre un ancho zócalo negro al que le siguen una banda amarillo ocre y una banda roja; por sobre los jeroglíficos una banda decorativa hace la transición con el cielorraso azul oscuro cubierto de estrellas doradas, representando el cielo nocturno.

Referencias: a) Escalera de acceso; b) Antecámara; c) Doble escalera con rampa central para descender el sarcófago; d) Almacénes para el ajuar funerario; e) Cámara sepulcral para el sarcófago; f) Sala anexa a la Antecámara.
Imagen: Internet

En primer plano: Nefertari es tomada de la mano por la diosa Hator que le entrega el "Anj", símbolo de la vida eterna
Fotografía: Internet
Notas
[1]Entre las muchas referencias bibliográficas o biografías que se pueden encontrar sobre este notable personaje de la historia de Egipto, yo recomendaría la biografía novelada (más fácil de leer pero no menos precisa históricamente) de Pauline Gedge, "La Dama del Nilo", hay versión castellana de Diario El País, Madrid, 2005; o de Ed. Pàmies, Madrid, 2017.
[2]Para una cronología completa del desarrollo constructivo de Karnak, ver Digital Karnak proyecto de la Universidad de California, Los Ángeles. (en inglés)
[3]Para una completa descripción del templo de Amón y sus siginificados, ver National Geographic "El templo de Karnak: el gran santuario de Amón".
[4]Esto es parcialmente cierto, no utilizaron estructuras abovedadas en la gran arquitectura de templos y tumbas, pero encontramos pequeñas salas abovedadas en algunas tumbas de artesanos y funcionarios, (si bien son excavadas en la roca, no construidas), como las halladas en la necrópolis de Deir el-Medina y otras. (Ver: La Tumba de Sennedjem). Bóvedas construidas con ladrillos de adobe se han encontrado en las ruinas de los Almacenes del Templo de Ramesseum erigido por Ramses II en la necrópolis de Tebas, datadas en el s.XIII a.C. El templo en sí esta construído con estructuras adinteladas.
[5]Los dos obeliscos fueron ofrecidos por el gobierno egipcio al rey de Francia en 1830, pero solo uno de ellos fue transportado a París y hoy se alza en el centro de la Place de la Concorde. El restante aun permanece en Luxor.