Edad Media pág. 2

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Arte y Sociedad


L

o religioso domina la vida cotidiana y la cultura medieval. El arte deja de existir como algo bello en sí mismo, su finalidad es evocar el poder de Dios y comunicar el mensaje bíblico. Prácticamente hasta el siglo XII, toda la producción cultural, científica y artística sale de los monasterios y está destinada a afirmar la supremacía de la fe sobre la ciencia y sobre toda búsqueda intelectual; bajo este concepto, se detiene la investigación racional (científica) de la naturaleza porque "todo está explicado en la Biblia"; por otra parte, es gracias a la paciente labor de copia de la producción literaria, científica y filosófica de la antigüedad greco-romana realizada en los monasterios, y su distribución por las bibliotecas monacales de toda Europa, que buena parte de ese tesoro intelectual de la humanidad sobrevivió.

Amiens

Alta Edad Media: predomina un pensamiento místico, para el que todo lo relativo a la vida terrenal está relacionado con la fe y las verdades eternas; la vida intelectual, la ciencia y el arte dependen de la autoridad de la Iglesia; así todo lo humano esta referido a lo divino y en cada cosa se ve la expresión de un sentido y una intención divina. A expresar ese sentido se subordina el arte renunciando a toda intención naturalista en la representación.

Período Románico: a partir de los siglos IX y X la Iglesia promueve la decoración de los templos con imágenes que representen escenas bíblicas y de la vida de los Santos como medio de hacer llegar la doctrina católica al pueblo iletrado; el arte será la "Biblia de los pobres". En arquitectura, la catedral representa el orden divino en el mundo; su forma y diseño están en función de los significados simbólicos cristianos que debe representar. El Románico es la culminación en el arte, de todo el sistema político, social y cultural del feudalismo medieval. Hacia el final del período comienzan a aparecer los signos de un cambio cultural que se reflejará en las formas artísticas.

Murbach

Período Gótico: el resurgimiento del comercio y de las ciudades; la formación de una burguesía urbana y la paulatina transformación de la estructura política feudal en favor de un poder centralizado que dará origen a los futuros estados nacionales, genera inevitablemente cambios en el modo de pensar y ver la vida; poco a poco el misticismo va cediendo paso a un renovado interés por el mundo que rodea al hombre.

Tanto la búsqueda tecnológica que culmina en el sistema constructivo gótico, como el mayor naturalismo en las formas de representación en la pintura y escultura, ponen de manifiesto este renovado interés hacia la naturaleza, y la recuperación de la razón como medio de conocerla, sin que eso signifique negar la fe sino, por el contrario, un modo diferente de acercarse a Dios.


Valoración Social y Modo de Trabajo del Artista


L

os artistas continúan siendo considerados en general, como artesanos, trabajadores manuales de bajo prestigio social, que trabajan para ganarse la vida; se suponía que en su trabajo no había intervención del intelecto y por ello, cobran salarios en lugar de honorarios como los poetas, músicos u otros profesiones cuya producción es totalmente intelectual. No obstante, hubo algunos artistas cuya excelencia trascendió y fueron alabados por su superior talento y habilidad técnica. Valga como ejemplo el panegírico que Matthew Paris, artista e historiador monástico del siglo XIII, dedicó a Walter de Colchester, orfebre, pintor y escultor de la abadía de San Alban, como «un artista sin igual en todo tipo de artes, y no creemos que nadie pueda igualarle en el futuro».

Hasta el período Románico la mayor parte de la producción artística sale de los talleres monacales donde trabajaban clérigos y también laicos que, en algún caso, luego de un tiempo en el monasterio, llegaron a tomar los hábitos. Ya desde mediados de la Edad Media el trabajo manual se va organizando agrupandose los oficios por gremios y gildas, por fuera ya de la estructura eclesiástica. Entre los siglos XI y XIV, los artistas-monjes empleados por los monasterios ceden su predominio ante los profesionales laicos que trabajan en ciudades, en el contexto de la creciente secularización de la sociedad que se produjo en la Baja Edad Media. También comienzan a aparecer en los documentos los pintores de corte al servicio de los reyes, que cada vez más competían con los clientes eclesiásticos en el volumen de encargos, comenzando en este momento la historia del mecenazgo .

Dentro de los gremios se producía el aprendizaje del oficio en los talleres de cada “maestro”, quien era el que recibía los encargos. El gremio establecía estrictas regulaciones que protegían a sus miembros haciendo muy dificil el trabajo por fuera de estas organizaciónes. También era esta corporación la que nombraba a los maestros cuando se consideraba que un aprendiz había terminado su formación y lo había demostrado en un examen tomado por un consejo de maestros. Las gildas en cambio eran un tipo de asociaciones de ayuda mutua, similares a los collegia de la era romana y se las considera antecesoras de las compañías de seguros, pues fueron las primeras en introducir el cálculo del riesgo en su operatoria.

Letra R Pintor

En los encargos que recibían los maestros, era el cliente quien elegía el motivo, sus características generales y hasta la calidad de los materiales a utilizar, según fuera su presupuesto. Desde la Alta Edad Media hasta comienzos del Gótico, la Iglesia y, en menor medida, la nobleza, son los únicos clientes de obras de arte. A partir del s.XIV, la burguesía se convierte en el principal cliente de los maestros, establecidos con sus talleres en las principales ciudades. Estos talleres, —donde cada obra es hecha, en realidad, por muchas manos; además de las del maestro, las de discípulos, ayudantes y aprendices trabajando sobre los bocetos y bajo la dirección del dueño del taller—, son característicos del trabajo artesanal y de una producción organizada con criterio protoindustrial para realizar una obra numerosa y variada que un solo artesano no podría abarcar.

En la construcción de iglesias y catedrales no existe aun la figura del arquitecto como responsable del diseño total; cada gremio tenía cierta libertad dentro del plan general fijado por el comité catedralicio y dirigido por un “maestro de obras”, que en muchos casos también era un clérigo (cuyos nombres han quedado registrados en los archivos de la iglesia, razón por la que se han llegado a conocer, no así los de los artistas que realizaron las esculturas y ornamentos); dentro de ese plan director, cada artesano sabía qué hacer y cómo hacerlo.


Links sobre el tema


* Catedral de Santiago de Compostela: www.archicompostela.org/Instituciones/Catedral

* Catedrales góticas: www2.art.utah.edu/cathedral/

* Díptico Wilton: www.nationalgallery.org.uk/